Cada cinco minutos el Dépor remató a la portería del Xerez, que habida cuenta de las estadísticas se libró de una goleada en toda regla. Siete disparos entre los tres palos, tres a los postes (obra de Bruno Gama, Lassad y Zé Castro) y siete más desviados. Un aluvión en el que el rival se benefició (2-1) del escaso acierto de los atacantes locales, quienes apenas acertaron a marcar uno, el segundo, tras una gran jugada colectiva. El primero había llegado en propia meta tras un centro desde la derecha de Bruno Gama.
Precisamente el portugués, fijo en las alineaciones de Oltra desde que se puso en forma tras una lesión muscular que le impidió debutar hasta el pasado 7 de noviembre, se destacó como el deportivista que más lo intentó, aunque siempre con la peor de las fortunas. Envió una vaselina al larguero al final de la primera parte, poco antes de que el Xerez acortase distancias, y disparó otras cuatro veces a puerta. «No sé si fue mi mejor partido con el Dépor, pero me gustaría anotar un gol y ojalá que sea en la próxima jornada», señaló al término del choque.
Gama y Lassad, sin fortuna
Entre Gama y Lassad, quien remató en cuatro ocasiones a la portería defendida por Doblas con la misma (y nula) efectividad que su compañero, protagonizaron más de la mitad de los disparos deportivistas. La pena es que fuesen de fogueo. Claro que el Xerez tiró en doce ocasiones al Dépor. Cuantitativamente se acercó así a su rival, pero el peligro brilló por su ausencia en la mayoría.
Solo en otra ocasión los coruñeses habían sometido a su rival a semejante bombardeo. Ocurrió en el partido del pasado 30 de octubre contra el Girona. En aquella ocasión fueron ocho disparos entre los tres palos, dos más al poste (uno de Guardado y otro de Jesús Vázquez) y siete fuera. Entre Lassad, Riki y Colotto, con tres cada uno, remataron más de la mitad de los de su equipo. Marcaron Riki, Lassad y Laure, pero el Dépor acabó sufriendo, porque el Girona acertó dos de las siete veces que se acercó a Aranzubia.
La profusión rematadora del Dépor lo sitúa a la par de los grandes de Primera en esta faceta. Queda lejos aún el escalón de los 27 disparos con que el Madrid finalizó su goleada sobre el Granada (5-1), pero en el derbi de ayer entre el Villarreal y el Valencia, el Submarino Amarillo acabó con doce disparos y los che se quedaron en nueve.
Solo falta que los coruñeses afinen la puntería, porque con el Villarreal B y el Cartagena como próximos visitantes, el bombardeo parece garantizado.