160 niños perfeccionan su técnica en el Campus Fran al lado de míticos jugadores del Deportivo, como el propio Fran o Manjarín
06 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las instalaciones de Acea de Ama desbordan desde el pasado lunes fútbol por los cuatro costados. La segunda edición del Campus Fran ha arrancado rompiendo con todas las expectativas. Alrededor de 160 niños se han anotado para esta primera tanda de 15 días. El 16 de julio, otros 160 pequeños darán el relevo.
Quince monitores instruyen a los niños. No es un campus lúdico, sino que el objetivo es perfeccionar la técnica futbolística de los participantes. Divididos en varios grupos dependiendo del nivel, desde las nueve hasta las dos del mediodía, los pequeños participan en talleres de técnica individual donde se les enseñan aspectos técnicos básicos para mejorar. Desde perfeccionar el control del balón, hasta saber atacar defensas cerradas. «Todos los deportes que practican aquí, como el balonmano o el baloncesto, están orientados para complementar las habilidades futbolísticas. Así, con el balonmano les enseñamos cómo atacar una defensa cuyos jugadores están todos metidos atrás», explica Jaime, uno de los monitores. Al final de cada jornada, algunos grupos se relajan bañándose en la piscina.
Como uno más
El impulsor del campus, el exdeportivista Fran, disfruta jugando con sus alumnos. Los años pasan, pero la calidad no se desaparece de las botas del mítico jugador del Deportivo. «El nivel de algunos de los chavales es muy alto. Hay tres jugadores alevines del Dépor, por ejemplo», recuerda Fran que, junto con Manjarín, hacen las delicias de los niños.
Una de las novedades incorporadas este año es un entrenamiento específico para porteros. Guardametas alevines y cadetes del Montañeros, del Oza o del Victoria trabajan toda la mañana en el Campus Fran para tratar de mejorar de cara a la próxima temporada. Es el caso de David Montes, del Montañeros, que explica el campus les está ayudando «mucho a mejorar». «Fran es muy majo, nos trata a todos muy bien», añade.
Mateo López, meta del Oza juvenil está encantado: «Nos lo estamos pasando muy bien y, además, nos están enseñando a ser mejores porteros».
Lo cierto es que son pequeños, pero matones.