El equipo buscará su primer triunfo en la pista del Estudiantes
28 nov 2012 . Actualizado a las 13:08 h.Víctor Pérez, ayudante de Moncho Fernández, es uno de los encargados de analizar cada partido a toro pasado para determinar qué cosas se hicieron bien y cuáles mal.
En el encuentro ante el Gran Canaria, todos los focos se pusieron en el último minuto. Y, con la perspectiva de la reflexión, apuesta por relativizar esos segundos finales sin dejar de poner sobre la mesa los méritos del adversario.
En opinión de Víctor Pérez, «se juntó un poco de todo». Y lo explica: «Hubo decisiones que no fueron las correctas, malos ataques nuestros y buenas defensas del Gran Canaria. La comunicación no fue la que debía y no conseguimos hacer lo que pretendíamos. Pero ahí también entra el rival, que supo sacarnos de nuestros sets y obligarnos a jugar en situaciones que no queríamos».
Además, apunta que todos los pequeños detalles parecieron volverse en contra del Obradoiro: «La pérdida de balón de Andrés facilita un contragolpe y una canasta fácil. No dio tiempo a que nos recompusiésemos. Pero, en el tercer cuarto, una jugada prácticamente igual acabó con una bandeja de Levon Kendall. En otra acción, nos hacen un dos más uno después de un rebote ofensivo. En otra buena defensa nuestra, hay un saque de fondo dudoso. De nuevo defendemos bien, pero anotan una gran canasta. En la última jugada, ellos cambian en el bloqueo y Andrés se queda con Slokar. Aun así, el balón se sale después de tocar dos veces en el aro».
Quince días antes, frente al Murcia, el Obradoiro también desperdició la oportunidad de forzar la prórroga o buscar un triple victorioso. El técnico santiagués considera que «es importante revisar cosas, pero teniendo en cuenta que los finales de partido siempre tienen algo de imprevisibles».
Vuelta a los entrenamientos
Después de analizar la última jornada, el equipo reanudó los entrenamientos con los cinco sentidos puestos en el partido del sábado frente al Estudiantes, un rival que no se le suele dar bien en los desplazamientos. No en vano, todavía no ha conseguido ganarle en su pista.
La pasada campaña, en un duelo que podía significar la permanencia matemática, el colectivo de Moncho Fernández aguantó el intercambio de golpes en el primer cuarto, pero cedió claramente en los otros tres. El resultado final fue 79-62.
Hace tres años, con Curro Segura en el banquillo, el Obradoiro cerraba la primera vuelta en Madrid con otro objetivo al alcance de su mano, sin esperar a terceros: si ganaba, se metía en la Copa del Rey.
En aquella ocasión ni siquiera aguantó un cuarto. A la conclusión del primero ya había cedido un parcial 26-10 y a la finalización del encuentro la diferencia fue de 24 puntos: 90-66.