El Céltiga combinó las alegrías del ascenso con la preocupación actual
28 dic 2012 . Actualizado a las 06:56 h.Quién lo iba a decir hace apenas seis meses, cuando el Céltiga celebraba por todo lo alto su regreso a la Tercera División tras un final de temporada de infarto. Tan pronto como pasó la resaca, sin embargo, comenzaron a llegar los problemas. No con la continuidad de Manolo Núñez y de buena parte del plantel en el vestuario del Salvador Otero, sino por los asuntos monetarios.
El primer susto apareció con la polémica por las fiestas gastronómicas, que derivó en amago de dimisión de Diego Gondar y sus compañeros de junta directiva. Todo terminó arreglándose, pero las cuentas fueron más difíciles de cuadrar.
Comenzaba la temporada. El sorteo no fue demasiado benévolo con el Céltiga, que tenía que empezar la Liga en el terreno de juego del potente Cerceda. El conjunto de Manolo Núñez, quizás empujado por la ola de moral que duraba todavía tras el ascenso, conseguía un punto. Y aguantaba todavía el Céltiga tres semanas más sumando. Pero no ganando. Hasta que al quinto partido llegó el primer triunfo. Fue ante el Narón (2-1)
El cuadro de A Illa parecía aclimatado a la competición. A esas alturas del campeonato solamente quedaban tres conjuntos invictos y una de ellos era el Céltiga. Fueron los mejores momentos de los de Núñez. Después, comenzaron a llegar las derrotas (Pontevedra B, Celta y Barbadás) y el segundo, y hasta ahora último, triunfo en el campeonato. Fue ante el Bergantiños (3-2) con un gol in extremis de Beni.
El Céltiga entró a partir de ahí en una travesía del desierto en la que todavía está inmerso. Cinco partidos consecutivos estuvo sin marcar y el punto que arañó en el derbi ante el Vilalonga fue el único que sumó en los nueve últimos partidos. Con la crisis comenzaron a aflorar los problemas. Primero, el acuerdo con Eric -el único delantero que se había fichado en verano- para que dejara el club. Después, la marcha de Antonio, otro de los fichajes destacados.
Y con ese regusto malo en la boca en el final de un 2012 que había empezado muy bien anda el cuadro de A Illa. Buscando un delantero y un mediocentro que ayuden al rescate del equipo para que no estropee lo que comenzó muy bien. Como resume el entrenador Manolo Núñez: «O ano foi moi bo agás neste derradeiro tramo».