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Final española, prodigio seguro

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso Lois REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

PHILIPPE WOJAZER

Nadal busca su octavo título en París, lo jamás visto en un «grand slam», ante un Ferrer que persigue su mayor triunfo gracias a su evolución tardía

09 jun 2013 . Actualizado a las 18:56 h.

Mire por donde se mire, la final española de Roland Garros de esta tarde resulta prodigiosa (Cuatro, 15.00). Tras completar el viernes una de las grandes obras de su carrera con un final asombroso ante Novak Djokovic, Rafa Nadal pelea por su octavo título en París, una hazaña nunca vista en un grand slam, y aspira a convertirse en el primer jugador que suma al menos un major durante nueve temporadas seguidas. Enfrente le espera un rival tan parecido y tan diferente. Por combatividad y garra, David Ferrer simboliza gran parte de los valores del mallorquín; pero no destacó como una estrella precoz, sino que supo crecer conforme avanzaba su carrera hasta alcanzar, a los 31 años, su primera final de un grande.

Nadal puede prolongar hoy la más asombrosa reaparición jamás vista después de una grave lesión. Tras siete meses de baja, disputa su novena final en nueve torneos. Y es que en tierra batida hace tiempo que compite solo contra sí mismo. Cuando ningún factor externo le frena, gana. Si las lesiones le respetan, no tiene rival. Precisamente su respuesta tras un partido de más de cuatro horas y media el viernes, y el estado de una rodilla izquierda castigadísima se presentan como dos de los factores que pueden igualar la final.

La grandeza de Nadal no resta mérito al impecable papel de Ferrer hasta hoy. El alicantino alcanzó la final sin ceder un solo set, incluida la semifinal frente a Jo-Wilfried Tsonga, jaleado por el público francés.

Nadal se mide contra uno de los rivales que mejor se le dan. Venció el mallorquín en 19 de sus 23 partidos previos, en los que solo cedió una derrota en tierra, en el 2004 en Stuttgart. Aunque no es menos cierto que Ferrer lo dejó escapar vivo en Madrid y acortó en los últimos duelos la distancia que le separaba del heptacampeón de Roland Garros.

Se trata de la octava final de Roland Garros entre dos jugadores del mismo país, y la cuarta entre dos españoles, tras los triunfos de Sergi Bruguera sobre Alberto Berasategui en 1994, de Carlos Moyá sobre Álex Corretja en 1998 y de Albert Costa sobre Juan Carlos Ferrero en el 2002.

Otra vez Serena Williams

La estadounidense Serena Williams logró su segundo título de Roland Garros y su decimosexto grand slam al superar a la rusa Maria Sharapova por 6-4 y 6-4.