Tras la Copa de Campeones y un ascenso con el filial, hoy se concentrará en Madrid con la selección española sub-19
04 jul 2013 . Actualizado a las 11:40 h.David Costas coge el teléfono desde O Berberecho, un bar de su barrio de Arealonga. De fondo se intuyen las voces de sus amigos y, como por extensión de este ambiente familiar, él habla todavía con la naturalidad y sin los tópicos de quien aún no es profesional. Algún ?mi mejor temporada a nivel personal y futbolístico? o un ?muy satisfecho y feliz con el trabajo realizado? lo traicionan y permiten entender que, igual que los mayores, pronto estará en la élite. Pero estas frases posiblemente tengan más razón de ser que las de muchos profesionales, pues, a día de hoy, eso es lo que fue su temporada: un éxito rotundo.
Y es que después de jugar, con un año menos, en los juveniles A del Celta, de haber sido finalista en la Copa de Campeones de la misma categoría, de haber logrado el ascenso como titular en el Celta B y de ser llamado por Paco Herrera para entrenar más de medio año con el primer equipo, hoy se marcha a Madrid entre los 23 preseleccionados de España sub-19.
En la ciudad deportiva de Las Rozas estará con sus compañeros Rubén Blanco y Santi Mina hasta que el domingo 14 se hagan los descartes para ir a Lituania a disputar el Campeonato de Europa. A pesar de que nunca antes había sido titular, los logros de esta temporada le dan la confianza necesaria como para ser optimista de cara a estar entre los 18 elegidos: «No sé, dependerá del entrenador y de cómo vayan allí las cosas, pero yo espero que sí».
Del mismo modo, a pesar de que no contaba con poder disputar ningún encuentro con el Celta B, y mucho menos en la fase de ascenso, confía en realizar la pretemporada con el filial, o incluso seguir entrenando con el primer equipo: «Ahora mismo pienso en lo de la selección, pero a ver si puedo seguir con el primer equipo; de momento, no me dijeron nada». Su contrato de 5 años, todavía con ficha juvenil, le abre las puertas a las tres opciones. Otro motivo de confianza es la política de apuesta por la cantera del Celta, pues «si trabajamos, las oportunidades están ahí; confían mucho en nosotros».
Reflejo de esta esperanza es su voluntad firme por dedicarse al fútbol, ya que gracias a este contrato se niega a ir a estudiar, una vez acabe el bachillerato, a otra ciudad. De hecho, ni el verse obligado a cambiar de colegio para poder entrenar por las mañanas con el primer equipo pudo interrumpir sus ya ocho años en la cantera del Celta, donde se encuentra muy cómodo desde su llegada desde el Chapela. «El ambiente es más competitivo a medida que se sube, pero en todos los vestuarios me sentí muy acogido.»
De momento, aprovecha el día de playa antes de llegar a la cumbre de lo que se antoja una temporada más de alpinista que de futbolista.
david costas central de la cantera del celta
«He podido jugar un ascenso a Segunda B con 18 años y estoy muy satisfecho con mi trabajo»
«Con el primer equipo me sentía uno más y muy arropado, especialmente, por los otros canteranos»
Celta B