
El K4 500 de los gallegos Toro y Germade, formado en abril, confirma su potencial con la plata mundial
27 ago 2018 . Actualizado a las 17:09 h.El barco del futuro añade su plata como subcampeón del Mundo a su asombroso palmarés. El K4 500 español, formado en abril, suma otra medalla a su camino hacia los Juegos de Tokio, su verdadero objetivo. Los gallegos Cristian Toro y Rodrigo Germade, el catalán Saúl Craviotto y el mallorquín Marcus Cooper lograron el segundo puesto en Montemor-o-Velho (Porgugal), un éxito que se añade a sus victorias en la Copa del Mundo de Szeged (Hungría) y el Europeo de Belgrado. En Serbia, superaron a la embarcación alemana por un suspiro de 14 milésimas, nueve centímetros. Aquella batalla se repitió ayer, y les tocó felicitar a unos rivales a los que también admiran. Juntos anuncian un pulso espectacular que terminará en Japón dentro de dos años. Esta vez, España cruzó la línea de llegada solo tres décimas por detrás del campeón (1.20,056). Calcados los pronósticos, completó el podio Hungría, y Rusia fue cuarta.
El K4 español fue de menos a más. Al paso por los 250 metros, el ecuador de la regata, mandaba Rusia, seguida por Hungría y Alemania. Pero el kayak de Toro y Germade reaccionó a tiempo de cazar a dos de los tres rivales que iban por delante, hasta cruzar la línea de llegada justo por detrás del ganador.
¿Debieron salir más fuerte? No lo cree así Craviotto, curtido en mil batallas, pues considera que calcaron la regata que habían planificado. Aunque Germade felicita al barco alemán por su estrategia. «Ellos nos analizan mucho, han sido más inteligentes tácticamente; y al final se han llevado el gato al agua», explicó en declaraciones a Efe.
Al kayak español le sobran galones. Al frente palea Saúl Craviotto, con cuatro medallas olímpicas en su historial. Con él ganó el oro en Río 2016 Cristian Toro en K2 200. Son las dos piezas que dan un punto de velocidad al barco. Otras dos le aportan consistencia, porque procenden del kilómetro: el campeón olímpico de K1 1.000 Marcus Cooper y su compañero para ganar el título mundial de K2 500 el año pasado, Rodrigo Germade. Esa combinación entre palistas de diferentes características apuntala su fortaleza y su capacidad para rendir en diferentes condiciones.
Pero algo similar le pasa al rival con el que se va a pegar durante los dos próximos años. El K4 alemán también reúne a tres campeones olímpicos: Max Rendschmidt (doble oro en Río), Tom Liebscher (integrante del K4 1000 campeón en Brasil), Ronald Rauhe (una leyenda que ya se subió al podio en Sídney 2000) y Max Lemke, ya doble oro en Mundiales en K4 500.
La batalla será constante hasta el 2020 en Tokio. Pero Toro prefiere ser prudente: «Esperemos que esta disputa se mantenga en el tiempo lo máximo posible porque eso denota un alto rendimiento por parte de nuestra embarcación. Pero ahora no es momento de pensar tan allá».
El K4 español repite de esta forma el resultado del Mundial del 2017. Entonces, con Carlos Garrote todavía en el barco en lugar de Saúl Craviotto, también ganó Alemania.
La plata se añade a la que ya había conseguido Toro el sábado en K2 200 junto a Craviotto.