Fran Vázquez, el chico que dijo «no» a América

DEPORTES

EL JUGADOR GALLEGO DE BALONCESTO FRAN VAZQUEZ EN EL 2005, CUANDO PERTENECÍA AL UNICAJA DE MALAGA DURANTE SU ESTANCIA EN NEW YORK PARA LA PREVIA DEL DRAFT DEL 2005. EN LA IMAGEN FRAN VAZQUEZ  POSA CON UN EJEMPLAR DE LA VOZ DE GALICIA.
EL JUGADOR GALLEGO DE BALONCESTO FRAN VAZQUEZ EN EL 2005, CUANDO PERTENECÍA AL UNICAJA DE MALAGA DURANTE SU ESTANCIA EN NEW YORK PARA LA PREVIA DEL DRAFT DEL 2005. EN LA IMAGEN FRAN VAZQUEZ POSA CON UN EJEMPLAR DE LA VOZ DE GALICIA. OSCAR SANTAMARIA

El pívot de Chantada se retira como máximo taponador de la ACB y la Euroliga

06 may 2020 . Actualizado a las 18:55 h.

Fran Vázquez (Chantada, 1983) inauguraba la década de los noventa debajo de un larguero, como portero de fútbol en un equipo de su pueblo. Tres décadas después, se retira del baloncesto profesional como el máximo taponador histórico de la ACB y de la Euroliga, habiendo sido insistentemente campeón de Liga y Copa y tras decirle «no» a la NBA.

Eran hitos impensables para aquel niño que se llevó el Unicaja de Málaga para pulir de la mano de Bozidar Maljkovic. El exentrenador de la Jugoplastika y ganador de cuatro euroligas y una Copa Korac con los andaluces vio en Fran, además de sus evidentes más de dos metros, talento para forjar un profesional solvente. El serbio se ha equivocado poco en su carrera. Fran Vázquez descartó una avalancha de ofertas para irse la costa del sol tras su paso por el Centro de Formación Siglo XXI de Moncho López, una etapa que acabó en el País Vasco después de que la escuela se trasladase a Vizcaya desde Lugo tras cerrar su tienda en Galicia. Allí el pívot de Chantada aprendió a dejar atrás su torpeza y descoordinación para a utilizar su casi 210 centímetros en beneficio propio.

No disponible

En sus inicios en Málaga (2000-2001), compaginó la Liga EBA con alguna aparición con el primer equipo. Por aquel entonces, el baloncesto español buscaba heredero de la corona que dejó Pau Gasol en la pintura tras marcharse a la NBA y en el Martín Carpena figuraba uno de los candidatos.

Fran fue cumpliendo etapas. En su segunda temporada, con 19 años y tras dos cesiones en Bilbao y Gran Canaria, ya jugó la Copa del Rey de Vitoria. Tres años después, en Zaragoza, llegaría el primer título. De nuevo la Copa, frente al Real Madrid de Bullock, el Unicaja se proclamó campeón del torneo con Garbajosa como MVP y Fran Vázquez como titular.

Ese éxito centró las miradas de la NBA. «Su sueño». Los Orlando Magic le eligieron en el puesto once de la primera ronda del draft del 2005 —el tercero más alto tras Pau y Ricky Rubio—, justo por detrás de Andrew Bynum, el pívot que ganó dos anillos junto a Gasol en los Lakers. «Pido disculpas a Orlando, pero creo que debo madurar más», dijo en una entrevista en La Voz de Galicia a la franquicia de Florida. Rechazó marcharse y firmó por el Girona cuajando una temporada decepcionante antes de irse al Barcelona en el 2006.

Como blaugrana ganó tres Ligas, tres Copas (incluyendo un MVP), tres Supercopas y la Euroliga del 2010. Dejó marcas históricas como los 12 tapones que puso en el 2007 al Valladolid rompiendo un registro que estaba vigente desde el año 1989 y llegó a ser nombrado integrante del quinteto ideal de la Liga.

Internacional con las categorías inferiores, el idilio con la selección nacional nunca fue exitoso ni completo. España no supo competir en las 33 oportunidades que Fran tuvo de consolidarse en el grupo —incluido el Europeo del 2005 o el Mundial del 2010, donde el equipo no cató medalla—. Le acabó eclipsando el talento del combinado nacional en la pintura, con los Garbajosa, Gasol, Ibaka o Mirotic. Probablemente, no ayudó que alguna vez considerase que no estaba en condiciones de acudir a la llamada de la selección y declinase la oferta. «Yo decido si voy a la selección», llegó a decir. Con la aparición de las ventanas FIBA, Fran reapareció de rojo ayudando a clasificar al equipo de Scariolo a un Mundial que acabaría ganando España.

Tras una segunda etapa en Unicaja, y con el tren del baloncesto americano ya muy lejos, el de Chantada aterrizó en Tenerife. Una aventura de dos años en el Iberostar muy fructífera, levantando la Liga de Campeones y una Intercontinental. En 2018 desembarcó en otra plaza mítica como Zaragoza donde jugó —entre muchos problemas físicos— 49 partidos hasta que el virus paró el balón y su carrera, que prepara su punto y final.

Se va lleno de éxitos y logros con 656 partidos a sus espaldas. El séptimo con más apariciones en el ránking de la ACB tras superar a Alberto Herreros antes de decidir colgar las botas.