Otra vez, pesadilla del Atlético en Lisboa

El conjunto rojiblanco cae ante el Leipzig del Angeliño tras encajar un gol en el minuto 88 y se despide de su sueño de alcanzar la Champions League


Empezó mal el Atlético en el José Alvalade de Lisboa. Un escenario a seis minutos en coche del campo donde aún viven las pesadillas colchoneras provocadas por el gol de Ramos en el minuto 93 en el año 2014.

Ante el Leipzig, en unos cuartos de final atípicos por ser a partido único, la primera clara fue para los alemanes. Giménez despejó un centro de Angeliño —un canterano deportivista titular en los cuartos de la Champions—, pero el rechace se quedó corto y el defensa Halstenberg enganchó una volea con la zurda dentro del área que se fue alta.

Reaccionó el Atlético. Quizás el equipo que más cómodo se encuentra sufriendo del mundo. Tras una internada de Lodi que cedió a Carrasco y puso en aprietos a Gulácsi.

Los de Simeone reclamaron penalti por una patadita del portero en la suela de la bota de Saúl. Una de esas a las que el fútbol del VAR nos ha acostumbrado a llamarlas penalti. Con incertidumbre y tras la revisión, nada. Siguió el intercambio de golpes antes de descanso. Poco claros en lo futbolístico, pero evidentes en lo físico. Un duelo aéreo entre Savic y Halstenberg dejó a ambos sangrando sobre el césped. Eso y un remate de Upamecano que paró Oblak fue de lo más destacable los últimos diez minutos de la primera mitad, marcada por el dominio estéril alemán.

El contado peligro de ambos conjuntos había llevado por sus respectivas bandas izquierdas. Con Angeliño en los alemanes y el dúo Lodi-Carrasco en el Atleti. Y la dinámica siguió en el inicio de la segunda, y de ahí partió el primer gol del partido en el segundo chut a puerta del Leipzig con una pelota que transitó desde el carril zurdo a la derecha. Colgó una buena pelota Sabitzer que remató Dani Olmo dentro del área. Habían pasado cinco minutos.

Simeone reaccionó, sacó a Herrera para dar entrada a João Félix, otro que volvía a Lisboa. Y se sintió como en casa, dándole la chispa que le faltaba a los rojiblancos. Y en una pared en la frontal, el portugués se coló entre la defensa obligando a Klostermann a cometer penalti. El propio luso puso las tablas con una ejecución perfecta.

Pero Lisboa volvió a ser una pesadilla recurrente. No fue en el 93, pero sí en el 88. Un agujero en la defensa del Atleti provocado por Trippier permitió que a Adams le llegase un balón botando en la frontal. Chutó el estadounidense. La pelota se iba fuera, pero golpeó en Savic y se acabó el sueño.

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