Djokovic, detenido otra vez en un hotel para inmigrantes ilegales de Melbourne

La Voz REDACCIÓN

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Djokovic, a su llegada al hotel donde está detenido
Djokovic, a su llegada al hotel donde está detenido LOREN ELLIOTT | REUTERS

El serbio apeló la retirada de su visado y conocerá en la víspera del inicio del primer «grand slam» si el tribunal australiano le expulsa del país, aunque no podrá entrenar

15 ene 2022 . Actualizado a las 08:46 h.

El cuento de nunca acabar y la historia interminable son simples anécdotas comparados con la odisea de Novak Djokovic por intentar disputar el Abierto de Australia. El Gobierno australiano le retiró ayer viernes el visado por segunda vez, pero la apelación inmediata del serbio implica la celebración de un nuevo juicio este domingo, en el que, de una vez por todas, se dirimirá si Djokovic tiene derecho a permanecer en Australia o si será expulsado y castigado con tres años sin entrar en el país.

El tenista serbio fue transferido a un hotel que sirve como centro de detención de inmigrantes en Melbourne tras reunirse con los abogados que le representan. El deportista balcánico llegó al Hotel Park, donde ya pasó recluido del día 6 cuando se le anuló el permiso de entrada por primera vez hasta este lunes, vistiendo un chándal verde y una mascarilla facial, confirmó en imágenes el canal público ABC. Djokovic tenía permiso para reunirse esta mañana con los abogados que le representan y tratar los argumentos con los que buscan apelar la decisión tomada ayer por el ministro de Inmigración australiano, Alex Hawke, que decidió revocar su permiso de entrada. De momento, no han trascendido las conversaciones entre el balcánico y sus representantes legales que se prolongaron varias horas.

Alrededor de las 14:45 hora local (04:45 en la España peninsular) dos vehículos salieron de la oficina de los abogados, y en uno de ellos viajaba un hombre vestido con ropa verde y que se tapaba la cara y orejas con una gorra ante la presencia de los medios. Menos de una hora después, los medios locales captaron la entrada de Djokovic al hotel utilizado por Inmigración.

Según la orden judicial emitida anoche por el Tribunal del Circuito Federal de Melbourne -que transfirió el caso a un tribunal de mayor instancia- Djokovic, de 34 años, podría ser detenido a la conclusión de su cita con los letrados. El deportista pasará la noche en este centro, donde también permanecen retenidos desde hace años inmigrantes indocumentados y que es afamado por sus escasas condiciones de confort, antes de la vista programada mañana a las 9.30 hora local (23:30 del sábado en Galicia) frente al Tribunal Federal para tratar con urgencia la posible deportación del balcánico. Eso sí, no podrá entrenar a menos de 48 horas del inicio del torneo, el primer grand slam de la temporada que comienza el lunes, frenando así su progresión de los últimos días.

Después de que el ministro de inmigración australiano, Alex Hawke, ejerciera su derecho personal para cancelar el visado de Djokovic, el caso, lejos de cerrarse, dio un nuevo giro. Unos minutos después de conocerse la decisión de Hawke, que esgrimió la defensa de la salud pública para expulsar a Djokovic, el serbio apeló con la intención de ganar tiempo. Esto le permitió no tener que abandonar Australia en el siguiente vuelo a Europa y tener derecho a una vista previa que se alargó hasta la medianoche del viernes en Melbourne. Los abogados de Djokovic y el Gobierno australiano prácticamente sacaron de la cama al juez Anthony Kelly, que falló a favor del serbio el lunes, y se realizó un procedimiento para determinar los siguientes pasos a seguir.

Lo primero que lograron los abogados del tenista de Belgrado es retrasar la expulsión, al mismo tiempo que reclamaron que esta se basa en un intento del Gobierno de castigar el «sentimiento antivacunas» de su defendido, algo que consideran «completamente irracional». Es la primera vez que la defensa de Djokovic ha utilizado este argumento, pese a que el jugador nunca se ha declarado como tal, aunque sí se opuso al uso de la vacuna obligatoria en el circuito. Su estado de vacunación era un misterio hasta que necesitó la exención médica para poder entrar al país oceánico a principios de año.

Reacciones en las calles de Melbourne a la detención de Djokovic
Reacciones en las calles de Melbourne a la detención de Djokovic SANDRA SANDERS | REUTERS

Protestas en Melbourne

La detención del tenista ha provocado la manifestación de grupos de antivacunas en Melbourne. Con proclamas como «queremos que Djokovic juegue» y «dejarlo libre», los manifestantes se reunieron frente al complejo deportivo donde se disputa el Abierto de Australia. Otros participantes, con banderas de Australia y otras enseñas vinculadas a grupos de ultraderecha australianos, también se reunieron ante el estadio entre un fuerte despliegue policial y en el que no hubo incidentes, según las imágenes retransmitidas por medios locales.

Se espera que las autoridades australianas esta vez usen en el juicio toda la munición aparecida en los últimos días y que ponen en entredicho la llegada de Djokovic al país. El número uno del mundo mintió en la documentación previa al aterrizaje en el país y dijo que no había viajado en los últimos catorce días. Sin embargo, había volado de Belgrado a España en Navidades. Djokovic dijo que este formulario lo rellenó su abogado.

También tendrá que defender el hecho de que dio positivo el 16 de diciembre y, pese a que el laboratorio tenía listos los resultados ese mismo día, él no los supo hasta el 17, cuando asistió a un acto con niños en Belgrado. Djokovic también concedió una entrevista personal el 18 de diciembre en la que no avisó al periodista de que estaba contagiado de coronavirus.