
La verdad es que los quince días previos al anuncio oficial de , de que iba a jugar en el club de su propiedad, hablaba con Carles Marco, entrenador del Girona ese tiempo y me indicó que Marc tenía claro que jugaría en la LEB Oro, aunque Juan Carlos Navarro apretaba para llevarlo al Barcelona. También hablaba con Carles que el día que jugase en la LEB sería un impacto sideral inmediato.
Pues mira tú por dónde, mi amigo Carles Marco lo estuvo poniendo en forma, antes de anunciar que jugaría en su club y luego le dio las gracias... largándolo. No empezó con buen pie su camino por esta Liga Marc. Al menos, para mí punto de vista y de respeto hacia otro excompañero. Pero bueno, así es la vida del entrenador.
Además del cambio de técnico, Marc decidió verse acompañado por Fjellerup, Chema Urtasun y recuperó a Jawara, con lo cual el Girona que empezó la Liga es, simplemente, otro.
No cabe duda que Marc estaba fuera de forma, lo demostró con creces en los Juegos Olímpicos. Pasado de peso, remolón, como poco entregado a la causa. Esa fue su aportación al último intento de su hermano Pau por llevar a España al cajón de las medallas olímpicas.
Pero es de necios no entender que el día que se pusiera la camisola del Girona de sus amores cambiaría ese equipo por completo. Así ha sido. Del 2-7 sin Marc al 9-3 con él. Estos son números de ascenso directo en la Liga más complicada de las que conozco a nivel profesional. Fueron presas fáciles el Huesca, Palencia y Palma, pero llegó enero y los parones debidos al covid y el equipo se frenó. Frenazo pleno. Estudiantes en Madrid, Lleida y Alicante sirvieron para que Gasol y sus huestes comprobasen que la LEB Oro es un agujero gigantesco lleno de trampas. Y llegaron las seis victorias seguidas de ahora. Con apuros, tiempos añadidos y marcadores bajos. Pero Marc es el verdadero faro del equipo. Es una supremacía absoluta en la categoría.
Siempre ha sido un ejemplo de buen pasador. Algunos de sus entrenadores le consideran mejor que muchos de los bases del equipo donde ha jugado. Siempre bailarín en el poste bajo, su mano de tres puntos hace todos los recursos posibles para un center. Y en defensa, su colocación y entender siempre por dónde llega el peligro lo hacen un gigante inabordable. Es decir, a nivel deportivo, Girona se ha convertido en un outsider para el ascenso. Y durante los play off, si todo sigue por este camino, nadie querrá medirse al Girona en esos encuentros.
En el apartado social y mediático también es de Perogrullo decir que es fantástico para la competición. Pabellones llenos (cuando se puede) para ver un jugador que hace nada se vestía de corto por las mejores plazas de Estados Unidos y la NBA. Así de sencillo es el asunto. A todos los clubes de la liga le ha venido bien ese impacto mediático. A nivel deportivo, pensarán de otro modo. Disfrutar de Marc en la Segunda División del básquet estatal es una guinda para la federación. Un plus a la Liga poco asistida desde el ombligo. Veremos cómo sigue el tema en los próximos dos meses.
Alberto Blanco es gallego y entrena al Lokomotiv Kuban B de Krasnodar.