Manolo Aller, ayudante de Scariolo: «Sergio es uno de los mejores entrenadores del mundo»

DEPORTES

Asegura que el último oro de la selección es el éxito de todo el baloncesto español y del gran trabajo de formación que se realiza

20 sep 2022 . Actualizado a las 22:50 h.

Manolo Aller, un ferrolano más desde que con 16 años llegara de su Ponferrada natal para incorporarse al histórico OAR Ferrol, vivió en primera persona la última gesta del baloncesto español, el Campeonato de Europa conseguido tras vencer a Francia en la final. Desde el 2005 formó parte de un gabinete técnico de la Federación Española de Baloncesto y en el 2015 se unió al staff técnico del seleccionador nacional de baloncesto Sergio Scariolo.

—¿Cómo ha vivido este Eurobasket y el triunfo de España?

—Con una alegría inmensa, fue algo brutal. Ha sido un triunfo más del baloncesto español, aunque, esta vez, con unas connotaciones singulares, especialmente para mí, ya que muchos de estos jugadores que ahora ganaron el oro en el Eurobasket los tuve en las selecciones de base. A todos los conocía desde que eran pequeños, incluso, en el caso de Lorenzo Brown, estuvo con nosotros en China, el año que yo estuve entrenando allí. Más cercanía imposible.

—Hubo relevo generacional en la selección, pero el baloncesto español no para, siempre ofrece la mejor cara, deportiva y humana.

—Cualquier campeonato es durísimo, tengas los jugadores que tengas. La humildad y el trabajo son fundamentales, pero no ahora, siempre ha sido así. Cuando estaban los Gasol, Juan Carlos Navarro y compañía nunca pensamos que íbamos a ganar fácil, siempre fuimos con toda la humildad y tranquilidad del mundo a competir, conscientes de que solo con trabajo se sacan los partidos adelante. Esta ha sido la consigna que nos ha permitido lograr tantos éxitos. La obligación que nosotros nos marcamos es la de competir al máximo nivel y estar a tope en cada instante. A partir de ahí, se empieza a construir a base de trabajo, aciertos y muchas cosas.

—Juancho y Willy Hernangómez, Lorenzo Brown, Alberto Díaz, Garuba, Brizuela, Jaime Fernández... la nueva generación ya está aquí. ¿Por qué ha sido tan fácil el relevo?

—Son muchas cosas. La primera por el trabajo que se hace en los clubes, el esfuerzo de los jugadores por crecer y mejorar, el talento de los propios jugadores y que son muchos años ya trabajando en selecciones de formación sub-20, sub-18 y sub-16. Este año, España fue campeona o subcampeona de Europa en todas o en casi todas las categorías de base y eso se nota. Además tenemos la suerte de tener con nosotros al maestro de maestros, a Sergio Scariolo, sin duda, uno de los mejores entrenadores del mundo. Si mezclas todos estos elementos, con el potaje que se forma, entiendes que las cosas acaben bien.

—¿Desde cuando está con Scariolo?

—Desde el 2015, en el Europeo de Francia, que, por cierto, fue muy parecido a este último.

—¿Cómo es Scariolo?

—Es una persona especial por todo el conocimiento, el talento que tiene para el baloncesto y su capacidad de trabajo. A partir de ahí, es una persona muy normal, muy cercana. Te ríes mucho con él. Trabajas mucho, ya que es exigente, pero también es muy cercano. Gracias a su trabajo el baloncesto español está consiguiendo grandes éxitos.

—Primero, un grupo igualado la derrota frente a Bélgica, medirse a Lituania, luego los alemanes, que jugaban en casa, y finalmente Francia. ¿El viento siempre sopló en contra?

—Suena a carrera de obstáculos, aunque no fue así. Pasó lo de todos los campeonatos, todos son iguales, no hay campeonato en el que digas que todo es maravilloso. El nivel es brutal y se quedan fuera selecciones con jugadores a nivel top mundial, porque les falta un poco de equilibrio entre las individualidades y el equipo. Hay gente que dice que el punto de inflexión fue la derrota ante Bélgica, para mí la clave fue ganar a Turquía, ahí nos dio la medida de las posibilidades de la selección, aunque el nivel es muy alto y es duro te enfrentes a quien te enfrentes.

«Es normal que la gente dudara de los jugadores, les faltaba experiencia»

Manolo Aller se fue de casa el pasado 25 de mayo, desde entonces su vida ha discurrido por distintas ciudades y países, hoteles y viajes de avión. «Mañana (por hoy) ya estaré en casa, lo que más me apetece es darme un paseo por el puerto de Ferrol y tomarme un café. Ha sido un verano de locos. Llevó ya cinco finales y cinco medallas», destaca.

—¿A partir de ahora la exigencia será máxima?

—La presión siempre existe, cuando pierdes y cuando ganas. Este año hemos contado con este grupo de jugadores, todos han rendido a un grandísimo nivel, aunque es normal que alguna gente dudara de ellos, ya que en verdad les faltaba experiencia. Nosotros seguimos teniendo los pies en el suelo, sabemos que estos éxitos son tremendos, hay que disfrutar de ellos al máximo, ya que es difícil conseguirlos, y nada más. Seguiremos trabajando y ya pensando en el próximo reto con humildad y ganas.

—Cuarto Eurobasket y una buena cosecha en mundiales y olimpiadas. ¿El baloncesto español goza de buena salud?

—El éxito de los séniores es fruto del trabajo que se inculca desde la base, desde las selecciones de formación. Compromiso, actitud y compañerismo, dentro y fuera de la cancha, son parte de los valores que tratamos de transmitir. Además, está el trabajo que hacen los clubes, pequeños, medianos o grandes con estos chicos. Nosotros, con estos jugadores, tratamos de competir al máximo, siempre con el compromiso de que la camiseta de la selección está por encima de las individualidades.

—¿Qué le pareció la aportación de Rudy Fernández?

—Hay muchos jugadores que han pasado por la selección y nosotros seguimos su legado. Lo de Rudy fue espectacular no por que tenga 37 años, me da igual en DNI, después de todo lo que ha ganado, lo que ha sido y todavía es, ha sabido ser uno más y llevar al resto de la mano.