El último baile de Sergio Busquets y Jordi Alba

Daniel Panero COLPISA

DEPORTES

Enric Fontcuberta | EFE

El Barcelona venció 3-0 al Mallorca y dijo adiós a su estadio y a dos de sus pilares

28 may 2023 . Actualizado a las 22:16 h.

El Barcelona se despidió este domingo del Camp Nou y lo hizo por todo lo alto. El conjunto azulgrana tuvo la fiesta perfecta y se impuso por 3-0 al Mallorca en un partido marcado por la temprana expulsión de Amath y por el despertar de Ansu Fati. El 10 fue el gran protagonista en lo deportivo con dos goles que sentenciaron el choque y que dieron paso al adiós de dos leyendas como Sergio Busquets y Jordi Alba, dos futbolistas fundamentales en la última década culé y que no estarán la próxima temporada en el estadio Lluis Companys.

Nostalgia e ilusión. Esas eran las dos sensaciones que flotaban en el ambiente este domingo en el Camp Nou. El Barça se despedía de su casa de forma provisional y lo hacía con una atmósfera inmejorable. Hubo caminito con los trofeos conquistados en ese estadio, mosaico de bienvenida y dos leyendas como Busquets y Jordi Alba despidiéndose como titulares. Todos los ingredientes estaban en una olla en la que pronto iban a hervir pasado, presente y futuro en una jugada que fue un relevo generacional en sí misma, un canto a un porvenir que está en buenas manos. Y es que Busquets rompió líneas en el primer minuto de juego para habilitar a Lewandowski y el polaco puso a Gavi a correr para que la joven perla culé asistiera a Ansu Fati y este iniciara la fiesta azulgrana marcando a placer.

Para entonces la jarana ya era total y hasta el Mallorca se quiso sumar con una entrada salvaje de Amath sobre Balde que le costó la tarjeta roja y que sirvió de punto de partida para una primera mitad que se iba a jugar cuesta abajo y sin frenos contra la portería de Greif, listo para un probable vendaval que finalmente no ocurrió. Y es que el Barça jugó al ralentí pero eso fue más que suficiente para dominar el juego, sentenciar la contienda con un nuevo tanto de Ansu Fati tras una triangulación con Frenkie de Jong y Lewandowski y hasta tener tres oportunidades claras que unas veces desbarató Greif y otras la falta de puntería mandaron al limbo.

Tras la reanudación, el goteo de ocasiones continuó sobre la portería del Mallorca. El Barça ensanchó el terreno de juego y Jordi Alba, omnipresente en el carril izquierdo, comenzó a ser más protagonista. De sus botas salió un centro que Koundé mandó al larguero, otro que Lewandowski envió fuera por poco y una jugada que culminó Dembélé y que desbarató Valjent en la línea de gol. Eran avisos antes de que Gavi volviera a levantar al Camp Nou con un zapatazo desde la frontal con la zurda inapelable para Greif, que miraba el 3-0 del marcador con resignación, sin cuerpo para jotas. Con todo el pescado vendido, pasó a la ronda de homenajes. Jordi Alba se retiró entre lágrimas y Busquets lo hizo con una sonrisa de oreja a oreja. Dos maneras diferentes de decir adiós al club de sus vidas, dos leyendas que se llevaron la última ovación de un Camp Nou que estará un tiempo cerrado por reforma.