
En el tenis, o se gana o se aprende, y a Carlos, con sus 20 años, le toca seguir aprendiendo
24 ene 2024 . Actualizado a las 17:42 h.Tenso, errático, sin chispa, sin una idea táctica de cómo enfocar el partido y teniendo enfrente a un rival con un saque demoledor y con un tenis completísimo, Carlos Alcaraz ofreció en los dos primeros sets de los cuartos de final del Open de Australia una de las peores actuaciones que se le recuerdan desde que irrumpió en el circuito internacional.
Ante un Zverev que mostró su condición de gran sacador, el murciano fue incapaz de encontrar la forma de poner en dificultades al alemán cuando se encontraba al resto. Bien es cierto que Zverev que tiene un guante en el revés y mejoró mucho su golpe de derecha, pero el español, conocedor de que a su rival, desgastado de partidos anteriores, no le beneficiaba que el partido se alargase, en vez de endurecer el juego, estuvo precipitado, moviendo poco a su adversario, y cometiendo muchos errores no forzados.
La ausencia de Juan Carlos Ferrero
La ausencia de Ferrero en su banco daba la impresión de afectarle, ya que en ningún momento de los primeros sets miró hacia su gente, ni esbozó la sonrisa habitual en sus partidos. Aquel chico que deslumbró al circuito por su desparpajo, alegría y naturalidad no se parecía en nada al que en poco más de una hora ya había perdido los dos primeros sets.
Sin embargo, uno de los atractivos del tenis es que se puede remontar cualquier resultado si las circunstancias cambian, y con 6-1, 6-3 y 5-2 a favor de un Zverev pletórico frente a un desnortado Alcaraz, el partido cambió radicalmente. Carlos comenzó a jugar combinando su agresividad con una mayor seguridad y colocación de sus golpes, ganó su saque, rompió el del alemán, y jugando su mejor tenis llevó el set al tie break, un desempate en el que el murciano consiguió golpes extraordinarios que levantaron al público de sus asientos.
El milagro de la remontada parecía posible, con un Carlos jugando mejor que en los primeros sets, pero Zverev siguió espléndido y esta vez no desperdició la ventaja, y se anotó la cuarta manga y el partido.
Mucho por corregir
Un partido que tiene que servir al español para corregir varios aspectos: comenzar más concentrado; aprovechar la variedad de su juego, pero sin precipitarse; tener clara la táctica a seguir según el rival que tenga enfrente y tener un plan B si las cosas no salen; y recuperar la actitud tan positiva que mostraba en sus comienzos y el desparpajo que lo hacía especial.
En este deporte, o se gana o se aprende, y a Carlos con sus 20 años le toca seguir aprendiendo.