
El norirlandés, que ganó su último grande en el 2014, colidera con Cantlay el torneo mientras sufre Scheffler
14 jun 2024 . Actualizado a las 00:58 h.El primer tercio del campo número 2 de Pinehurst, en Carolina del Norte, con los datos en la mano, resulta el tramo más asequible. Calles anchísimas y menos problemas que en otras zonas para acabar en la arena o en los matorrales. Después de un primer hoyo al par, allí empieza un zig zag errático en el US Open Scottie Scheffler, el número uno del mundo, el patrón a partir del que se mide casi todo lo que sucede en el golf mundial en este 2024. Salida del 2, a la derecha; salida del 3, a la izquierda antes de cometer su primer bogey; salida del 4, a la derecha; salida del 5, a la izquierda; salida del 6, a green, pero tres putts suponen su segundo bogey... Nadie se explica lo que le pasa a un tipo que no superó el par ni la mañana que pasó en el calaborzo durante el Campeonato de la PGA por un malentendido en un corte de tráfico. El birdie en el 7 le concede un respiro, pero momentáneo. Termina su primera jornada (Golf, de Movistar Plus +, 13.30) con +1, envuelto en dudas, después de coger apenas seis de las 14 calles —excluidos los pares 3—. Colideraban el torneo anoche, al cierre de esta edición, Rory McIlroy y Patrick Cantlay, con -5.
Se había asustado tanto con la preparación de este US Open, que al final la USGA lo hizo algo más amable, con una quincena de jugadores bajo par el primer día. La clave en Pinehurst es ir recto, coger calles, evitar terrenos desconocidos, agrestes, donde uno necesita un milagro para terminar llevando la bola a green. Nadie juega más recto que Scheffler este año, pero el golf tiene estos misterios, hasta que el número 1 cierra la jornada lejos, pero no descartado para la batalla.
McIlroy, que detuvo su cuenta de cuatro grand slams en el Open Británico del 2014, ofrece un juego redondo, sin apenas errores, con aciertos de todos los colores. Además de los colíderes, conviene apuntar otros tres nombres en el inicio del US Open: Ludvig Aberg por su aplomo y valentía en una espiral de birdies y bogeys que le dejó con -4, después de no fallar ni una calle; Bryson DeChambeau por saber explotar su pegada en un recorrido centenario de calles amplísimas antes de firmar -3; y Sergio García por confirmar su excelente estado de forma, a sus 44 años, después de cazar 16 de los 18 greenes en regulación y entregar una tarjeta de -1.