
Derbi galácteo con urgencias para el Leyma, donde, como en cada encuentro de esta magnitud, aflora la emotividad que puede dejar de lado lo técnico-táctico, y más con la situación en la clasificación de unos y otros. El Breogán se puede permitir el lujo de jugar, ya que no está no obligado a ganar, lo que puede ser un arma de doble filo.
El equipo lucense, que desde la llegada de Luis Casimiro tiene un balance de 7-6 y que ha mejorado mucho a nivel colectivo, parece que ha escapado del descenso. Enfrente, un Leyma con mucho talento a nivel individual. En casa es capaz de sacar su mejor versión, y las victorias —salvo la del Real Madrid— se han saldado cogiendo ventaja en el marcador y gestionándola en el transcurso de los minutos. Que las prisas y el ansia se apoderen de los herculinos dejaría un escenario más favorable a los lucenses.
Será un partido en el que Augusto Lima podría volver a la convocatoria y en el que Epi tendrá que elegir qué tres jugadores se quedarán sin incluir. Llegados a este punto, y desde el rol de seguidor del Leyma, creo que deberíamos poner todo lo que dependa de nosotros para ayudar al equipo a ganar. Debemos centrarnos en lo que depende de nosotros y dejar fluir en lo que no podamos actuar. Para esto, podemos fijarnos en la química histórica que tiene la afición rival con su equipo.
Llegamos ya a una altura clave de la temporada. Dada la situación clasificatoria, debemos apoyar hasta el último aliento. Incluso cuando las cosas no vayan bien, cuando el equipo se equivoque, cuando vaya por debajo en el marcador... Todo ello debemos hacerlo sabiendo que, en un encuentro de baloncesto, en cualquier momento se puede producir un giro de timón. Y más hoy. Porque en este partido nos vale ganar por un punto en el último tiro del encuentro.
El equipo naranja necesita notar el apoyo incondicional de su público. Una grada que quiere seguir viendo partidos de la Liga Endesa durante más años. Por ello pido, como un seguidor más, que cada uno haga todo lo que dependa de sí mismo para ayudar a ganar el equipo y, así, poder seguir viendo partidos de máximo nivel en el Coliseum.