La federación priva a Carlos Arévalo de participar en una prueba del Mundial para la que disponía de plaza

JOSEMA LOUREIRO A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

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La dirección técnica de la RFEP alega que su participación en el K1 200 es incompatible con el K4 500, olímpico, mientras que el Club Fluvial de Lugo avanza acciones legales

16 jul 2025 . Actualizado a las 16:35 h.

El piragüista gallego Carlos Arévalo, medallista olímpico en los Juegos de Tokio —plata— y París —bronce— no podrá competir en el K1 200 del próximo Campeonato del Mundo después de que la dirección técnica de la Real Federación Española de Piragüismo (RFEP) le comunicase que su participación en dicha prueba es incompatible con el K4 500, distancia olímpica.

Arévalo superó el selectivo nacional en K1 200 y logró la plaza para la Copa del Mundo de esprint en Szeged (Hungría), cita en la que consiguió colgarse la medalla de bronce. Este resultado le otorgaba, asimismo, la clasificación para el campeonato del Mundo. El palista de Betanzos repitió la tercera posición en el campeonato de Europa de Racice (República Checa).

La federación, que garantizó la compatibilidad con el K4 500 siempre que los horarios lo permitiesen y priorizase la prueba de distancia olímpica, ha comunicado extraoficialmente al piragüista gallego que la autorización otorgada por la dirección técnica fue un error.

Considera la RFEP que existe muy poco tiempo entre la prueba de K4 500 y la de K1 200. En el Mundial, la diferencia entre las finales es de algo más de media hora, mientras que en la Copa del Mundo de Szeged en la que Arévalo se colgó el bronce, la diferencia era apenas cuatro minutos mayor.

Cabe destacar que, en el Mundial del año 2022 que se disputó en Halifax (Canadá), el palista betanceiro se convirtió en el primer español en conseguir dos medallas de oro en una cita mundialista; paradójicamente, en las dos mismas pruebas que pretendía disputar en el Mundial de Milán. Por ello, Arévalo fue galardonado por el Comité Olímpico Español como mejor piragüista del año.

«Carlos se ganó la plaza para el Mundial en la Copa del Mundo de Hungría, y ahora le dicen que tendría que volver a pasar por un selectivo. Él está bastante enfadado, porque considera que esa plaza es suya y le corresponde después de conseguirla en Szeged», afirma Josechu Roel, director técnico del Club Fluvial de Lugo, al que pertenece el palista de Betanzos, que publicó en la mañana de este lunes un comunicado denunciando la situación.

«Desde la federación, lo único que hay es una conversación de Carlos con la dirección técnica, en la que le ofrecen presentarse a las pruebas selectivas de julio, pero sin ninguna explicación más. Hace casi tres semanas hicimos una reclamación formal y todavía no nos han respondido. Nuestra sensación es que nos están dando largas para que la situación se enfríe», defiende Roel.

Criterios inconsistentes

Desde la entidad lucense critican la falta de consistencia en los criterios por parte del ente federativo, que alude a un error. «Si admites que lo que ha ocurrido es un error, asúmelo cuanto antes en lugar de postergarlo», afirma Roel.

Desde el entorno del palista de Betanzos, que considera que Arévalo cumplió con todo lo exigido hasta la fecha, defienden que la plaza le pertenece conforme a los criterios y su participación en el K1 200 no entra en conflicto con la prueba de distancia olímpica. Por ello, exigen que la dirección técnica no descargue la responsabilidad de su error en el deportista.

La única respuesta del ente rector del piragüismo nacional ha sido ofrecerle a Arévalo una participación en el control selectivo de julio, que, a todas luces, no garantizaría su presencia en el Mundial amén de los nuevos criterios: «El director técnico le dice que puede presentarse al selectivo y ganar la plaza, pero si es incompatible... Sería ir con los criterios modificados. La intención del club, como su representante, es que no vaya».

Por parte del Club Fluvial de Lugo, la intención es llevar el caso de Carlos Arévalo al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y pedir una indemnización por daños y perjuicios: «Carlos no deja de ser un deportista profesional, y le están privando de poder participar en una prueba y aspirar a ganar un premio».

El caso del palista de Betanzos se une a la situación de otros olímpicos como Teresa Portela y Rodrigo Germade

Más allá del caso de Arévalo, que ya se pronunció una semana atrás contra las decisiones de la federación —tras la salida de Marcus Cooper del K4 500, la RFEP obliga al bote a pasar por otro selectivo tres semanas antes del Mundial—, otras figuras del piragüismo gallego han mostrado su descontento con algunas de las determinaciones tomadas por la RFEP en los últimos meses.

La primera en alzar la voz fue Teresa Portela, plata olímpica en el K1 200 en Tokio, que se vio obligada a renunciar a la competición de esta temporada. La RFEP dejó al K4 500 femenino, bote del que formaba parte la de Aldán, sin entrenador hasta el mes de febrero.

Además, la federación obligó a sus integrantes a trasladarse a Sevilla si querían formar parte del barco y retrasó los criterios de selección. «Solo pido que elijan a las mejores, sin la obligación de estar en Sevilla. No lo pido para mí, sino para que cualquiera, de cualquier rincón y en cualquier situación, tenga ese derecho, sin que se pierda talento», afirmó Portela en una entrevista en La Voz.

Rodrigo Germade, fijo en el K4 500 masculino —con el que tocó metal en Tokio y París—, denunció también la rigidez de los criterios de selección del ente federativo, que le impidió estar en la Copa del Mundo tras haber quedado eliminado por ocho décimas en un cronometraje individual, pensado para formar un barco de equipo. «Es un sinsentido. Superinjusto. Para la federación ya no valgo», señalaba el piragüista de Cangas en abril.