Jorge Matamoros: «Goles los he hecho toda mi vida»

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Jorge Matamoros muestra en Foz la camiseta de la selección española, que defendió en 15 ocasiones.
Jorge Matamoros muestra en Foz la camiseta de la selección española, que defendió en 15 ocasiones. xaime ramallal

Despegó con 87 dianas en un solo curso en Tercera, jugó en Inter, Azkar o la selección, se hizo eterno por su arrojo dentro y fuera de la cancha en Burela y a los 40 años se retira en el Xove

30 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Entrado en los 40 años, Jorge Valhermoso Matamoros (Madrid, 1984) firmó dos dobletes en sus dos últimas apariciones con el Xove FS en Segunda B; con solo 18, en su primera experiencia federada en el fútbol sala, aportó 87 goles en 29 partidos al Aranjuez para catapultarse desde la Tercera División. «Goles los he hecho toda mi vida», resume un certero pívot zurdo que también defendió al Pinto, Olías del Rey, Azkar Lugo, Movistar Inter, Meta Catania italiano o Manzanares, pero construyó su mayor legado en el Burela FS. De naranja pasó ocho temporadas y media, firmó 150 dianas, superó sus «momentos personales más duros» y escogió Foz para asentarse con su familia.

«Hace cinco meses que paré. Me encantaba jugar, siempre fue mi pasión, además de mi profesión, pero mi vida laboral ha cambiado por completo y mi mentalidad también. En estos momentos prefiero pasar más tiempo con mi familia y ver jugar a mi hijo», confiesa un hombre al que la «difícil» decisión de mudarse a la costa lucense en el 2013 le cambió la vida. Tanto que hace dos cursos renunció a la élite y se puso la camiseta del Xove en la Segunda División B para estar «en casa» con su mujer y su hijo.

«Estaba jugando en el Inter y me llamó el Burela, que iba último y no había ganado ningún partido en media temporada. Me costó decidirme a ir porque no quería jugar en Segunda, pero, en cuanto vi el ambiente, mi percepción cambió por completo. En mi primer partido marqué tres goles muy rápidos, ganamos y luego con Juanlu Alonso fuimos hacia arriba. El siguiente año ya fue espectacular», confiesa Matamoros sobre la «locura» de dejar uno de los clubes más reputados del mundo para incorporarse a un modesto debutante en la élite que parecía sentenciado al descenso.

«En Burela encontré el cariño de una gran afición, calidad de vida y el mejor nivel deportivo y personal. En Pinto y en el Azkar Lugo ya hice temporadas muy buenas, marqué goles, pero por estado de forma nunca estuve como en Burela», detalla un futbolista que contribuyó a disputar un play off, dos Copas de España y, tras llorar un descenso, culminó un sinuoso camino con un brillante ascenso a la máxima categoría.

Una rodilla maltrecha y un tumor

Y es que no todos los capítulos en la bonita historia de Jorge Matamoros en el Vista Alegre fueron agradables. El pívot madrileño vivió tres temporadas consecutivas plagadas de pasos por la enfermería. «Me operaron tres veces de la rodilla. Cuando parecía que volvía a arrancar, caí otra vez, y así estuve más de temporada y media. Y después el carcinoma... Sentí muchísimo cariño de mi familia, el club y la gente de Burela durante aquellos meses», rememora un hombre que se reincorporó en abril del 2018 para participar en la consecución de la primera Copa Galicia burelista y un año más tarde aportó 23 goles para alcanzar el título de Liga en Segunda División y el salto de categoría de la escuadra naranja.

El madrileño muestra la camiseta con la «V» de La Voz que el Burela FS vistió en la Copa de España 2015, una de las más especiales de su colección.
El madrileño muestra la camiseta con la «V» de La Voz que el Burela FS vistió en la Copa de España 2015, una de las más especiales de su colección. XAIME RAMALLAL

«Mi debut con el Burela fue una locura, cuesta creerlo»

«Nunca había jugado federado al fútbol sala hasta los 18 años», confiesa Matamoros. «Hice fútbol-7 hasta infantiles y luego pasé en el fútbol-11 los cinco años de cadetes y juveniles. Íbamos a maratones todos los veranos y se me daba bastante bien, pero decidí pasarme al fútbol sala porque mis amigos iban a jugar en el Aranjuez FS», cuenta sobre el comienzo de una gigante historia goleadora. «No recuerdo cuántos goles marqué ningún año, menos aquel primero en Tercera, que hice 87 en 29 partidos», apunta el mito burelista sobre la media de tres tantos por partido que lo impulsó dos categorías para fichar por el Pinto.

«El salto de nivel fue muy grande. Tuve que adaptarme, ir aprendiendo los movimientos», recuerda un hombre que pronto descubrió cómo aprovechar su calidad y potencia para hacer más fácil la vida de sus compañeros dentro de la cancha y forjó grandes camaraderías en todos los vestuarios. «Hay compañeros que son como de mi familia: Álex González, Hugo Bernárdez, Antoñito, Pope, Iago Míguez... Y creo que dentro de la pista con el que mejor me entendí fue Hugo Bernárdez, con el que coincidí en el Pinto y el Burela. Solo con una mirada sabíamos lo que quería hacer el otro. Fue una pena que las lesiones no le dejasen demostrar lo bueno que es en el Burela», cuenta Mata.

A la hora de nombrar al entrenador más importante en su próspera carrera, tampoco tiene dudas: «Juanlu Alonso fue mi mejor entrenador. Coincidí con él en tres etapas: en el Pinto, el Burela y el Manzanares. En el Pinto nos ascendió a Primera y lo llamó el Inter. Nos hizo dar un salto de calidad, es un gran profesor, un entrenador que te lleva a dar el máximo y te hace pensar que eres el mejor».

15 partidos con España

Junto a Juanlu, Jorge Matamoros vivió grandes momentos deportivos, aunque, a la hora de seleccionar los más importantes, destaca sus estrenos con la selección absoluta y el Burela: «Mi debut con el Burela fue una locura, cuesta creerlo. Marqué tres goles en los cuatro primeros minutos y conseguimos la primera victoria, 7-4 al Santa Coloma en un día en el que Dani Salgado también metió cuatro. Fue como una señal de que todo me iba a ir bien aquí».

«Mi gol con la selección en el debut también fue muy especial. Fue una jugada de estrategia en Ámsterdam contra Holanda. Haber defendido 15 veces los colores de mi país es lo más grande. Fui poco, pero hacerme un sitio, con Fernandão como pívot, era casi imposible», explica Matamoros.

«Si miro atrás y analizo mi trayectoria deportiva, me doy cuenta del sacrificio que para mí y mi familia: el esfuerzo, los viajes, las lesiones, la incertidumbre al finalizar contrato, el desgaste físico y mental, la exigencia de la competición... Pero también valoro lo afortunado que he sido al poder vivir del fútbol sala durante 20 años en los que he conocido mundo, personas y experiencias bonitas. Gracias al fútbol sala por darme tanto», termina. A Mariña no olvidará sus imponentes zurdazos a la red.