La gallina de los huevos de oro del fútbol funciona a toda máquina. La sobreexplotación de las figuras actuales, con la excusa de pagar sus desorbitados contratos, redunda en calendarios abarrotados cuyas consecuencias se están viendo. Una auténtica epidemia de lesiones asola al Madrid, el PSG y el City, que tras disputar el mundial de clubes del pasado verano apenas han tenido descanso. No se espera un panorama mucho más alentador de cara al Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. Los mejores jugadores enlazarán así tres temporadas de extenuante exigencia en una rueda de negocio, deporte y espectáculo que no para de girar a costa de la salud de algunos.
Muchos esperan que España borde en la camiseta su segunda estrella durante el torneo del próximo verano. Pero ¿cómo llegarán los estandartes de Pedri, Lamine Yamal y Nico Williams a esta cita planetaria? Los tres han atravesado problemas físicos desde el principio de la temporada mientras sus clubes, el Barcelona y el Athletic de Bilbao, se encuentran inmersos en largas competiciones. Con Bellingham y Kane en Inglaterra, así como con Vinicius y Rodrygo en Brasil también sucede lo mismo, obligados a mantener bien altos durante meses sus picos de forma, aun a riesgo de lesionarse.
Los grandes beneficiados de las dudas que los nuevos cracs despiertan son precisamente las figuras de antaño. Cristiano y Messi disfrutan de un destino dorado en ligas sin las obligaciones de las europeas. El primero, que a los 40 años milita en el Al-Nassr saudí, quiere seguir jugando hasta su gol 1.000, del que ya le restan menos de 50. Este afán competitivo le llevará al Mundial, donde sueña con levantar el trofeo en la mismísima casa de su némesis. Messi, de 38 años, milita en el Inter Miami de la MLS y buscará revalidar el título en el que seguramente será la última oportunidad de verles frente a frente.