Seis mil euros por ser general

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

RAMÓN LEIRO

Reportaje | Los preparativos del entroido del Ulla Ingresar en los ejércitos del Ulla puede salir más caro que estudiar en Harvard. Todo depende de las medallas que uno se cuelgue, pero un buen uniforme ronda los 6.000 euros

11 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Hacer carrera militar es más fácil en las Fuerzas Armadas profesionales que en los satíricos ejércitos del entroido del Ulla. En las filas carnavalescas la instrucción se hace en las horas libres y el esfuerzo nunca se retribuye económicamente. No hay sueldo que pague el espíritu de lucha y en cambio hay un montón de gastos a los que hacer frente. Ser general o correo es un vicio bastante caro en el que los que caen no dudan en dejarse un buen pellizco del sueldo. Los uniformes aconsejan un seguro como el del trasero de Jennifer López y requieren casi la firma de una póliza de crédito. A partir de 1.800 euros se puede comprar un traje de general, pero uno de los que quitan el hipo no se consigue por menos de seis mil euros. Uno de esos lo tiene Gaudencio Santiago Otero, Nenchu , un veterano de los ejércitos de Santa Cristina de Vea y un apasionado del entroido estradense. El sombrero es la parte más vistosa de la indumentaria, la más cara y la más pesada. Sólo el gorro puede costar 3.000 euros y pesar entre cinco y seis kilos. Suele montarse sobre un tricornio y se adorna con plumas de pavo y plumachos de avestruz de múltiples colores. En ocasiones se decora además con borlas. El de Nenchu lleva 46 plumachos de avestruz y 127 plumas de pavo real. Pese al considerable peso del tocado, los generales del valle del Ulla, como las bailarinas del carnaval de Río, saben andar con la cabeza bien alta. La indumentaria de los militares incluye un traje repleto de detalles simbólicos en el que se pueden invertir tantos euros como la nómina disponga. La chaqueta suele ser negra, como la camisa de Juanes, pero los adornos la cubren en ocasiones casi por completo. Cenefas doradas y flecos de hilo de oro ocultan la tela. Sobre los hombros se colocan las charreteras con flecos dorados y, en ellas o en la espalda se cuelgan las borlas multicolores. Las hay de distintos tamaños y calidades y el precio de cada una ronda los 100 euros. Conseguirlas no es fácil, pero los aficionados al entroido las persiguen con la pasión del coleccionista de cromos. «Eu téñolle oito. As últimas trouxéronmas de Barcelona. Teñen 22 centímetros e costaron a 31.000 pesetas», explica Nenchu . Lo que no es capaz de definir con palabras es el efecto que causan los flecos al vuelo cuando el general emprende la marcha sobre su caballo. «Hai que velo», comenta. Por encima de la chaqueta, los militares llevan cruzados sus dos emblemas: el cordón dorado que recuerda a los de primera comunión y la banda patriótica, con la bandera de Galicia o la de España. La cintura se ajusta con un fajín y en la solapa son inevitables las medallas. Nueve o diez son lo mínimo, pero Santiago Otero suma doce. «Un general tén que ter medallas, senón non chega a general», comenta. Son imitaciones de las del ejército que antaño se compraban en Suiza y ahora se fabrican en Barcelona. Cuántas más, más guerras ganadas se le suponen al mando y más impresiona a su enemigo. El traje se completa con pantalones blancos con una cinta lateral roja o rojigualda y botas de montar. Un general no es nada sin un buen caballo. Por eso los animales también se adornan con plumachos multicolores sobre la frente, espejos y cintas doradas. Cuando el carnaval termina, los generales desmontan sus trajes pieza por pieza y los guardan como oro en paño. Pero ahora ha llegado el momento de airearlos y de prepararse para la batalla. Xenerais de Merza Así lo hicieron ayer los Xenerais de Merza, que recorrieron las calles de Pontevedra llevando los Encontros del Ulla a la ciudad del Lérez, tras ser seleccionados por el Concello pontevedrés.