RASTRO DE AIRE | O |
05 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.NO ESTÁ de moda la canción revolucionaria, lo que no quiere decir que no hagan falta revoluciones. Cambiando formato, cambiando ritmos musicales, cambiando letras, cambiando, también, los modelos de contrarrevolución, seguramente, pero sin olvidar que hay realidades próximas y lejanas que siguen reclamando revoluciones. Tampoco están de moda los revolucionarios. Ahora se apuesta mucho por las revoluciones tranquilas, esas en las que la sociedad y los revolucionarios tienen tiempo y quienes deben ser rescatados no opinan, sólo sufren. En tiempos de e spiritusemanasanta , no falta quien ve como revolucionario a Jesús, el Nazareno, y yo entre ellos. Pero por estas fechas me asaltan siempre personajes menos populares que me dejaron huella en los años setenta y ochenta. «Que triste se oye la lluvia en las casas de cartón, qué lejos pasa la esperanza en los techos de cartón», recuerdo, y también: «No, no, no basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz». Cortes de dos canciones de Ali Primera, venezolano, cuyas letras fácilmente se podrían traducir a escenas cotidianas actuales, que como las del cantautor también reclaman una revolución.