Llegó, vio y... Se unió. El televisivo José Manuel Parada convirtió por un momento la alfombra roja de bocinazos y abucheos que los vecinos de Monte Porreiro brindaron en la noche del pasado jueves a los asistentes a Pontus Veteris en sonoros vítores y aplausos. Para ello le bastó coger uno de los carteles de la protesta en solidaridad con los manifestantes, a los que da la razón a pesar de que reconoce que no conoce «en profundidad» la raíz de la protesta. «Cuando veníamos en coche me dijeron que había problemas -subrayó en declaraciones a Radio Voz Pontevedra-. Le pregunté al taxista y me contó la historia. Les he dicho a ellos (por los vecinos) y se lo digo a las autoridades que si están aquí es porque no se les ha atendido antes. Ellos tienen un problema y si se les hubiera atendido y se hubiera buscado solución al mismo creo que no estarían aquí». El predecesor de Carmen Sevilla en Cine de barrio contó también cómo los manifestantes le explicaron que en Monte Porreiro no hay problemas de racismo. «Yo tampoco soy racista -aseguró-, porque los grandes artistas gitanos son amigos míos y somos como hermanos. Si están aquí los vecinos es ante la desesperación de que no se les hace caso». Además de solidarizarse con la causa que mantuvo parada la pasarela durante unos minutos, Parada presumió de poder mediático: «Para eso sirve también el ser más o menos popular, para estar ahí en la lucha con los vecinos que están reclamando algo -dijo-. Seguramente, al estar yo en al foto, la foto es un poco más grande o darán una foto más. Para algo servimos». Habrá que preguntarle a los vecinos de Monte Porreiro en qué medida les ha ayudado... Un desfile movidito. El presentador tampoco pasó desaparcibido por el look elegido para la noche, un traje color berenjena que relucía a distancia. Después de la pasarela, reconoció que le habían gustado mucho las propuestas de Florentino o Montoto, «sobre todo porque como ahora los conozco de la edición anterior los veo con más cariño», y que Pontus Veteris ofreció «cosas interesantes». «Lo que pasa -reconoció- es que estábamos con esa tensión de estar escuchando a los vecinos de fondo y era como muy diferente: aquí dentro el glamur y la moda y fuera los vecinos gritando y pidiendo que se haga justicia. Y las autoridades capeando el temporal... Porque al final del desfile salieron esas dos vecinas que no se parecían nada a las modelos y que ahí estaban con sus camisetas desfilando, pidiendo que se les escuchase».
Y vamos con las autoridades de las que hablaba José Manuel Parada. Puede que a Miguel Anxo Fernández Lores le gustasen las propuestas de los diseñadores gallegos para la próxima temporada de otoño-invierno, pero con lo que no se le nota nada cómodo es aguantando las protestas de moda. El semblante del alcalde se iba poniendo cada vez más serio a medida que avanzaba el desfile, hasta que cuando terminó, no estaba precisamente de buen humor. Rehusó hacer declaraciones y quiso obviar la presencia de los manifestantes cuando se dirigió al cóctel, asegurando que «eu vou facer a miña vida, independentemente do que fagan». Por cierto que la zona vip estuvo este año bastante menos concurrida -el 9-M debió dejar a todos exhaustos- y junto a Lores se sentaron el concejal Antón Louro, bastante más relajado, al igual que los delegados de Industria y Medio Rural, Montserrat Prado y Gonzalo Constenla. Pero si a alguien también se le echó en falta, porque no suele perderse la cita, es al alcalde de Ponte Caldelas, Perfecto Rodríguez. Lo cierto es que el popular sí llegó a ir al recinto ferial, pero cuando vio fuera a los vecinos de Caritel, decidió llamar a sus portavoces y quedarse fuera con los manifestantes para expresarles su respaldo, ya que no le parecía «apropiado» entrar al desfile. Eso sí, los abucheos externos no se los llevó Lores (que ya estaba dentro cuando llegaron los vecinos) sino más bien la mayoría de los asistentes a la pasarela, todos bastante perplejos...