Los vecinos de Rodís celebraron ayer la recreación de esta celebración popular que el regidor solicitará que sea fiesta de interés gallego
10 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Con la de ayer son ya quince los veces que Lalín recrea la matanza al uso que marca la tradición y sin saltarse ni un ápice de un guión fruto de la práctica de generaciones. Un preludio al Cocido que cada año crece en presencia y en empaque y que hizo que ayer el regidor, José Crespo, apuntase que «xa podemos pedir que sexa festa de interés gallego». Cada año la anfitriona es una parroquia y este le tocó a Rodís, una de las más pequeñas del municipio y suma poco más de una decena de casas. Así que los vecinos echaron mano de los familiares para para sumar manos. En total, unas cincuenta personas que realizaron todas las labores de la matanza, desde el despiece al lavado de las tripas o la elaboración de los chorizos y sirvieron a los visitantes.
Vencer a la borrasca
Ni las borrascas ni las ciclogénesis explosivas pudieron con la matanza celebrada al pie de la antigua fábrica de papel de Rodís, una de las primeras de Galicia y que estuvo en funcionamiento 120 años. Los hornos de una dependencia anexa sirvieron de escenario para la recreación de labores tradiciones como el amasado y el cocido del pan o las labores de costura. Allí se reía Nerea, que ayer cumplía tres meses, y que recibía los piropos de todos los que pasaban y se rendían a sus encantos al verla tan guapa vestida a la antigua usanza con su pañoleta, su falda negra y su chaleco, para orgullo de su madre y su abuela. Junto a la chimenea se exhibían mil y un postres elaborados con cariño por las mujeres. Mil y una cañas de crema, leche frita, delicadas orellas, flores, rosquillas, filloas, tartas y flanes.
Un universo dulce
Todo un universo dulce del que dieron buena cuenta los asistentes a lo largo de una mañana que arrancó con la degustación de chorizos, panceta y oreja cocida. Begoña Belay, secretaria de la agrupación de mujeres, señalaba ayer que los preparativos se iniciaron hace un mes y el viernes se comenzó con la elaboración que se desarrolló a lo largo del sábado y se prolongó incluso durante parte de la noche. Las mujeres se encargaron de los dulces y los hombres de la colocación de las mesas. Ayer se asaron a la parrilla 1.200 chorizos y 75 kilos de panceta y se cocieron 80 kilos de oreja que fueron acompañados por mil bollos de pan y unos 400 litros de vino, amén de un sinfín de botellas de agua y de refresco. La charanga Kilómetro Cero y los gaiteiros Os Xuncos amenizaron la matanza que fue narrada por Manuel Vilariño y Javier Blanco. El alcalde, José Crespo, felicitó a los vecinos de Rodís por su trabajo, su entrega y la colaboración en una celebración que, dijo, «non sería posible sin o traballo altruista das parroquias» y dio las gracias al dueño de la finca donde se asentó la carpa. Una labor y una unión que también destacaba el edil de Turismo, José Antonio Rodríguez y Pepe Iglesias. El mal tiempo hizo que el Concello llegase a pensar en la posibilidad de suspender la matanza ante la llegada de Stephanie, pero consultado con Meteogalicia, la borrasca retrasó su entrada hasta la tarde, lo que permitió mantener la fiesta que Rodís cerró dejando alto el listón.