La empresa local A Fogaza asume el suministro a todos los centros hospitalarios de Vigo tras proveer ya a los de Santiago y Pontevedra
07 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Si usted tiene la necesidad de ingresar en un hospital gallego, tiene altas probabilidades de acabar comiendo pan estradense. La empresa local A Fogaza suministra desde hace años el pan que acompaña los menús de todos los hospitales compostelanos: el Clínico, el Gil Casares, el Provincial, el psiquiátrico de Conxo y los sanatorios La Rosaleda y La Esperanza. En Santiago, cualquier paciente ingresado comerá con total seguridad pan de confianza.
La firma también sirve el pan al Provincial de Pontevedra, al hospital Montecelo y al Policlínico Domínguez, los tres en la capital provincial.
A mayores, desde este año A Fogaza se encarga también del suministro a los tres hospitales públicos de Vigo: el Álvaro Cunqueiro, el Meixoeiro y el Nicolás Peña, en los que espera colocar una media de 4.000 piezas de pan al día.
Es una muy buena noticia para una empresa que con el tiempo se ha ido especializando en el suministro de pan a gran escala para servicios públicos e instituciones de diverso tipo. «En Vigo tentaremos conseguir tamén o subministro a Povisa e ao cáterin da Universidade, para rentabilizar o transporte», explica el responsable de la firma, José Manuel Loureiro.
El pan de A Fogaza no se come solo en los hospitales. Es también el que acompaña los menús escolares que la firma Sala Gradín -también estradense- sirve en comedores de toda Galicia. El mismo de los bocadillos de las cafeterías de las facultades de Historia, Química o Filoloxía de Santiago y el del comedor universitario Solpor, en el edificio situado frente al Clínico de Santiago. La empresa estradense también sirve en Pontevedra a las facultades de Ciencias y de Forestales y al Centro Superior de Hostelería de Galicia. Su pan se consume además en residencias de mayores públicas y privadas de toda Galicia, como la residencia Porta do Camiño, en Santiago de Compostela, por ejemplo.
Según explica José Manuel Loureiro, de los hornos del obrador de Lagartóns salen a diario 14.952 piezas de pan fresco de calidades diversas. Y es que, siendo de la misma panadería, poco tienen que ver unos panes con otros. «Non é o mesmo o pan artesanal, que se fai con fariñas do país moídas en pedra, con fermentacións lentas e cortado e envolto a man que o que se fai nunha máquina que saca 4.000 pezas á hora: métese masa por un lado e sae pan listo para o forno polo outro», comenta Loureiro. «Nunha barra de pan pode haber unha diferenza de 40 céntimos na venda ao público», constata.
En el reparto puerta a puerta por el rural el que más salida tiene es el pan artesanal. El culmen de la calidad es el que se fabrica a medida para abastecer a los Paradores de Turismo, que exigen formatos muy concretos y la máxima calidad, sin poner peros al precio. A Fogaza abastece a los Paradores de Turismo de Santiago, Pontevedra y Cambados.
Sorteando la crisis sanitaria
La panadería A Fogaza, como la mayor parte de las empresas, ha sufrido un duro varapalo con la crisis sanitaria del coronavirus. «A hostalería levou un golpe gordo e a nós repercutiunos. Tivemos un descenso de vendas do 40%», explica Loureiro. «Salvounos o subministro a hospitais e residencias. Grazas a iso puidemos manter a nosa plantilla», cuenta el empresario.
27 trabajadores
A Fogaza tiene 27 trabajadores en nómina y una facturación anual de 1,1 millones de euros, aproximadamente. La firma nació en 1991, como un proyecto común que aglutinó a tres pequeñas panaderías de A Estrada: Pernas (Vea), Otero (Lamas) y Panadería Alfredo (Lamas), regentada por Manuel Loureiro. Con el tiempo el negocio se quedó en manos del último, que luego se asoció con su hijo José Manuel Loureiro, que hoy está al frente del negocio.