El pescador Fernando Brey aún no ha tenido noticias del premio que le corresponde por el hallazgo de la virgen de Conxo en aguas del río Sar
04 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.La virgen de Conxo ha sido la virgen más mediática del 2020. La rescató de las aguas del río Sar el estradense Fernando Brey Quintela, un vecino de la parroquia de Loimil que ahora vive en Bertamiráns. Fue hace ya casi nueve meses, pero el descubridor nunca podrá olvidar aquel día de junio en el que tropezó con una piedra que casi lo hizo caer al río y que resultó ser una virgen gótica con 700 años de historia y 150 kilos de peso.
«Eu traballo nunha empresa de instalación de canalóns. Estiveramos facendo unha obra nunha casa alí en Conxo e, como son pescador, pregunteille ao dono se polo regato que pasaba por alí había troitas. Díxome que algo aínda se vía. Daquela eu vivía en Santiago, así que un día decidín ir a pescar por alí», cuenta el estradense. «Eu pesco por deporte, practico a pesca sen morte», comenta. El regato en cuestión en el que probó suerte era el río Sar, que a la altura de Conxo, por la parte posterior del hospital psiquiátrico, lleva poco caudal.
En mitad de su jornada de pesca, Fernando, buscando la mejor zona para lanzar, cruzó el río de piedra en piedra «para non mollar os pés». «Esvarei nunha rocha e case caio á auga e, ao fixarme, vin alí no medio e medio do río unha pedra enorme e tallada», recuerda. «Non sabía o que era, pero tiña a intuición de que podía ser algo importante. Chamoume moito a atención porque era unha pedra enorme e tallada e pregunteime como chegaría ata alí», cuenta.
Aquel día Fernando no tenía consigo el móvil, así que no pudo fotografiar su hallazgo, así que al día siguiente volvió al río para documentarlo. «Acordábame de onde estaba, pero no primeiro momento paseino de largo. O musgo, a humidade e o reflexo do sol no río non deixan ver ben», constata. Fernando avisó a una amiga que es tasadora de antigüedades y que, tras ver las fotos, lo acompañó al río analizar la pieza in situ. Aquello parecía importante. Contactaron con la Asociación para a defensa do patrimonio galego (Apatrigal) y con Patrimonio y se organizó para el 15 de junio la retirada de la pieza del río y la entrega para su custodia a la Consellería de Cultura, después de tener listo todo el papeleo que atribuía el hallazgo al estradense, al que por tanto le corresponde un premio del 50 % del valor de la pieza.
Aquella jornada fluvial no pudo ser más mediática. Se presentía que aquella virgen gótica podía tener mucho que contar, así que su retirada del cauce quedó inmortalizada en televisiones y periódicos de todo el mundo. Salió hasta en The Washington Post. Desde que se la llevaron, el estradense ya solo ha vuelto a tener conocimiento del periplo de su virgen por la prensa.