El estradense que cabalga su sueño

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

cedida

Pedro Barros ha encontrado su ikigai en el salto ecuestre: ha llegado al Campeonato de España cuatro veces y lucha por hacer profesión de su pasión

18 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Un día a la salida del colegio a Pedro Barros Ansedes (A Estrada, 2001) le dieron un folleto publicitario de la escuela de equitación Haras de Compostela. A Pedro, que nunca había tenido una especial predilección por los caballos, le entró la curiosidad y le comentó a sus padres que le apetecía probar la experiencia. Sus padres lo apoyaron sin dudarlo, aunque entonces no podían sospechar siquiera que aquella afición repentina iba a tener tanto recorrido.

Corría el año 2013 cuando Pedro Barros empezó a montar a caballo en aquella escuela del entorno compostelano que llevan Roberto Turnes y la estradense Rocío Carollo. Nada más llegar, Pedro se sintió como pez en el agua. «Me gustó desde el primer momento», explica. Desde el minuto cero notó una conexión especial con los caballos y con su entrenador. Pronto tuvo claro que la hípica había llegado a su vida para quedarse.

Fue entonces cuando Pedro tuvo su primer caballo, Fido. «Al principio la intención no era el salto», cuenta el jinete. Pedro montaba un día por semana y era más que feliz así. Competir no le interesaba.

Sin embargo, viendo sus progresión y sus cualidades, su entrenador, sin presión, le propuso empezar a participar en algún concurso hípico de la zona. «Le llaman los ‘socialitos' y se celebran en la zona de Santiago», comenta el jinete. En ellos Pedro Barros encontró la seguridad en sí mismo que la faltaba y se sintió preparado para probar suerte en otras competiciones. Y le fue más que bien.

Entonces todo empezó a dispararse. Los esfuerzos y las alegrías. Los entrenamientos pasaron a tres días por semana, las competiciones fueron cada vez más y la familia tuvo que comprar otro caballo con el que poder afrontar saltos de mayor entidad. «Se empieza montando, trotando, galopando y subiendo barritas a 50, a 80 o 90 centímetros, luego a un metro, después 1,10 y ahora estoy en 1,20 metros», dice Pedro Barros. El jinete ha encontrado la sincronía perfecta con su nuevo caballo Famous dos Fidalgos, un ejemplar portugués que ya tiene 15 años pero que ha llegado a saltar a 1,45 metros.

En la equitación, jinete y caballo han de entenderse bien para que el binomio llegue a buen puerto. Pedro y Famous lo han conseguido y gracias a ello el jinete acaba de participar por cuarta vez en el Campeonato de España de Saltos. Esta vez lo hizo en la categoría de Clásico 1:20, en la competición celebrada la semana pasada —del 8 al 12 de octubre— en Vejer de la Frontera (Cádiz).

Al margen de los concursos y pruebas clasificatorias para los campeonatos de España, Pedro Barros también participa habitualmente en los Concursos de Saltos Internacionales de una o dos estrellas que se celebran en Portugal, en localidades como Matosinhos, Ponte de Lima, Barcelos o Esposende. Portugal le queda al jinete a tiro de piedra y allí la tradición ecuestre es mayor y los concursos proliferan más.

Pese al riesgo que conlleva la disciplina de salto sobre un animal de 500 o 600 kilos, Pedro Barros tiene claro que quiere esa adrenalina en su vida. Ya ha probado alguna caída y alguna rotura, pero lo que le está dando la hípica compensa con creces. «Me encantaría poder dedicarme profesionalmente a esto un día. Ganarse la vida como jinete profesional es muy complicado, pero también me gustaría poder dedicarme a algo relacionado», cuenta el jinete estradense. ¿Quién sabe?. Igual de imposible parecía que un niño que por casualidad recibió un folleto de una escuela de hípica acabase siendo habitual en los Campeonatos de España.