«Mi cuerpo estaba anquilosado y está despertando: no dejaré el ejercicio»

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

Adrian Freiria

La estradense ha dado carpetazo al sedentarismo y ya nota los beneficios del programa Adestra a túa saúde

03 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Una veintena de estradenses de vida sedentaria se han enganchado al ejercicio gracias al programa Adestra a túa saúde, una iniciativa en la que colaboran el centro de salud local, la Xunta, el Concello y la empresa Auga VA y que pretende convencer a los pacientes de que la salud también hay que entrenarla. La estradense Kim Llobet Sabás (Cambrils, 1963) es una de las alumnas más entusiastas del programa.

—¿Llegó usted al programa por prescripción médica?

—En mi caso fui yo la que vi anunciado el programa y pregunté por él. Había que cumplir una serie de requisitos, como ser una persona sedentaria a la que el ejercicio físico podría ayudarle a mejorar su salud.

—¿Nunca había hecho ejercicio antes?

—Yo no siempre fui una persona inactiva. En el pasado jugué al balonmano y al baloncesto y me gustaba hacer caminatas, pero hacía tiempo que llevaba una vida sedentaria. Intentaba subir escaleras o ir caminando a los sitios: al centro de salud, al Mercadona... pero nada más. Tenía sobrepeso y se me hacía más difícil. Antes de empezar en este programa ya había perdido peso por un problema de salud.

—¿Ha notado alguna mejoría desde que inició el programa?

—Empezamos en el mes de octubre y ahora me siento más formada, los brazos, las piernas... No sé cómo explicarte, más modulada.

—¿Más allá del aspecto físico, se siente más ágil o más saludable?

—Me siento muy bien. Más que una ayuda física, esto está siendo una liberación. Salgo de clase reconfortada. Es mi espacio.

—¿Cuántas sesiones hacen a la semana y de qué tipo de ejercicio?

—Tenemos dos sesiones a la semana de unos 50 minutos o una hora más o menos. Los martes son en la piscina y los jueves es gimnasia en el suelo. Son ejercicios adecuados a nuestra condición física. Antes de empezar en el programa pasamos tres entrevistas: una en el centro de salud para ver si cumplimos los requisitos (revisando patologías, analíticas, medicamentos...), otra ya con la empresa que gestiona la piscina, hablando de hábitos de vida; y luego una prueba de ejercicios para valorar fuerza, resistencia... para ver desde qué punto arrancamos.

—¿Se le hace duro el ejercicio?

—El de la piscina no. Salgo cansada pero reconfortada. El de suelo me cuesta más. Estoy descubriendo que tengo partes del cuerpo y músculos que no sabía que tenía. No es una tabla complicada, pero mi cuerpo no estaba habituado. Lo mejor es que los monitores están siempre pendientes y nos enseñan cómo hacer las cosas correctamente. No se puede ir a degüello. Hay unos ejercicios de preparación al ejercicio y unos estiramientos después. Se lleva bien, pero mi cuerpo estaba anquilosado y se está despertando. Pero está teniendo muy buen despertar.

—Uno de los objetivos del programa era fidelizar a la gente al ejercicio, ¿cree que lo conseguirá?

—Yo tengo claro que quiero seguir haciendo ejercicio regularmente porque me encuentro mucho mejor. Creo que la inmensa mayoría de los que estamos pensamos lo mismo. Si tú te mueves con el mundo, el mundo se mueve contigo. El programa acaba a finales de junio, pero yo tengo previsto dar continuidad a este ejercicio y mantener el compromiso con mi cuerpo y con mi salud mental. No hay que esperar a que los demás hagan por nosotros. Nosotros tenemos que tomar la iniciativa y hacer algo por nosotros mismos. Soy de la idea de que la medicación no lo es todo. Hay otras cosas que te pueden ayudar. Los beneficios del ejercicio no son solo estéticos o físicos, también son mentales y emocionales, por eso la gente que lo prueba se engancha a estar activo. Yo se lo recomiendo a todo el mundo. Hay que mirar al lado correcto. No hablamos de estar más o menos delgada o definida. Hablamos de salud. Tenemos que cuidarnos más.