Casa San Martín, el sabor de lo auténtico

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

miguel souto

Desde hace 50 años este restaurante de O Corpiño, en Lalín, ofrece lo mejor de la cocina tradicional sin dejar de innovar y adaptarse a la demanda con ofertas como las «potas festeiras» para llevar a casa

02 ene 2026 . Actualizado a las 14:58 h.

Cecilia Sanmartín Soto (O Corpiño, 1984) dio sus primeros pasos en Casa San Martín, el restaurante que abrieron sus padres en 1975 y es la segunda generación al frente de los fogones. Su progenitor, José Sanmartín Mariño, más conocido como Pérez, el nombre de la casa de sus antepasados y ya fallecido, «en canto tivo idade de traballar marchou para Bilbao e alí aprendeu un pouco de carpintería». En una de esas vueltas a casa, cuenta Cecilia, conoció a Lola, Dolores Soto Villaverde, «na festa do Corpiño». La pareja se casó y se fue a Bilbao para seguir trabajando. Años después regresaron a Galicia y «aquí ou era traballar coas vacas ou por un bar ou algo. Meu pai tiña unha finca no Corpiño e abriron un bar para dar comida nas festas». El negocio fue creciendo, al igual que el edificio, que es también la vivienda de la familia, de forma imparable y la pareja, que tuvo 11 hijos, de los que sobrevivieron 9, fue ampliando los negocios para dar respuesta a la demanda de cada época.

Eso hizo que al restaurante se llegara a sumar una pensión que surgió para atender las numerosas peticiones de personas que buscaban un lugar donde dormir para poder asistir a las novenas a la Virgen do Corpiño. Llegaron a tener también un negocio de venta de material de construcción y una fábrica de lejía que llevó el nombre de San Martín. Cecilia, que tiene una hermana gemela, fue «a número 11 dos irmáns, quedei fora do Libro de Familia», bromea. Todos los hermanos, comenta, «somos emprendedores, debe ser porque foi o que vivimos na casa sempre. Temos de todo e todo tipo de profesións», otros dos de ellos hosteleros. A esta gran familia, que sigue muy unida, se suman ya numerosos sobrinos. Cecilia explica que «cando hai moito traballo aparecen sempre a botar unha man». Todos ellos hicieron posible a lo largo de este medio siglo Casa San Martín.

Lola, con 79 años, aún sigue sin resistirse a supervisar los platos que hace su hija. Casa San Martín conserva intactas algunas recetas de la matriarca que hicieron famoso el local desde sus inicios como son los callos, que se siguen sirviendo los domingos, o «a carne arreglada que se puña nas festas». En el restaurante tienen a gala mantener el sabor de lo auténtico con platos de la cocina tradicional perfeccionados con medio siglo de experiencia.

Elaborada con productos de proximidad, la carta y la demanda de platos va variando con las estaciones. A los mariscos de las fiestas navideñas o el bacalao se suma el cocido que llena los platos en estas fechas.

En la cocina, el mando siempre estuvo en manos femeninas con Lola al frente rodeada de las madrinas: Servanda, Avelina y Perfeuta, las abuelas María e Isolina, y otras muchas que fueron dejando su pequeño toque personal.

Con los platos de la cocina de siempre por bandera, la primera innovación llegó de la mano de una de las primeras parrillas de la zona, que causó furor. La última es una explotación de vacas freiresas que surte de carne de Kilómetro Cero y en la que crían ya algún buey.

Desde hace unos años, para atender la creciente demanda de comida para llevar crearon lo que llaman «as potas festeiras» con una variada y larga oferta de platos para compartir y poner en la mesa sin tener que preocuparte de cocinar. La fórmula es sencilla: uno lleva la cazuela y se la lleva llena de lo que encargó. La relación de posibilidades va del Cocido de Lalín al galo de curral pasando por todo tipo de asados, arroz con bogavante, carnes de caza, merluzas a la cazuela con almejas y varios tipos de empanadas, entre ellas la de vieras con lacón, premiada en la Festa da Empanada de A Bandeira.

Su calendario «das potas» explica Cecilia es el de las fiestas que se celebran en toda la zona. Reconoce que en el día a día les ayuda mucho estar al lado del santuario de O Corpiño, lugar de paso de mucha gente. No obstante a menudo se sorprenden con la procedencia de los comensales que, en algunos casos, acuden atraídos por el boca a boca y por la fama de su cocina y de unos sabores auténticos que cada vez son más difíciles de encontrar.

Reconocimientos

Este año la celebración de esos 50 años de historia vivo cargada de buenos e inolvidables momentos. El restaurante lo celebró con una emotiva fiesta pero la familia no ha parado de recibir el cariño y el reconocimiento de mucha gente, muchos de ellos clientes de toda la vida. La Asociación de Empresarios de Deza le otorgó su premio especial en la Xuntanza Anual celebrada en octubre.

Un cariño y un reconocimiento que esta familia no ha dejado de recibir a lo largo de estas cinco décadas. Prueba de ello es que casi nunca tienen plazas disponibles para comer el día de la Feira do Cocido de Lalín porque la clientela reserva de un año para otro y no deja huecos. Cecilia cuenta que hubo quien cambió de fecha y fue un día antes para poder degustar el plato. De los tiempos de la pensión, comenta, «temos unha xente de Suíza e de California que seguen vindo a vernos todos os anos xa como familia».

Cecilia estudió diseño de moda y aunque trabajó 4 años en una empresa «cando viña á casa traballaba aquí, nunca me desvinculei disto». De sus padres, a los que vieron trabajar sin descanso, aprendieron el valor del esfuerzo y ese espíritu emprendedor de querer salir adelante y hacer cosas nuevas. Durante un tiempo trabajó en el restaurante con su hermana y de su infancia recuerda las competiciones para hacer chulas o filloas con sus hermanos, (del mayor a las pequeñas van 17 años), y las enseñanzas de su madre a todos en los fogones. «Si se derramaba algo, non importaba, facíase outra vez, pero nos deixaban aprender», comenta. Son vivencias de una infancia feliz en una familia que sigue ganándose el cariño de todos y el agradecimiento de los que disfrutan de sus platos.

Cada vez atienden más peticiones de personas veganas, con alergias o intolerancias. Para todos ellos «intentamos facerlles os mesmos pratos para que non se perdan nada como leite frita, filloas ou a sopa sen glute, É algo que agradecen moito», afirma.

Desde 1975

Dónde está

Desde su creación, Casa San Martín, que fue creciendo con el tiempo, está en el número 10 de O Corpiño, en la parroquia lalinense de Losón