Amenazado por los nuevos tiempos, por la rapidez con que sus competidores se adaptan a los cambios, el gigante Microsoft anunció el martes una profunda remodelación en su cúpula directiva con el objetivo de agilizar sus operaciones y ganar en eficacia. Para ello, reducirá de siete a tres las unidades principales bajo las que se organizaba desde el 2002, y pondrá al frente de cada una de ellas a un ejecutivo con rango de presidente. De esta manera, Bill Gates, cofundador y presidente, y Steve Ballmer, director ejecutivo, delegarán más funciones en ellos, con el fin de «reducir los procesos burocráticos, agilizar la toma de decisiones y facilitar su puesta en práctica». Y es que Microsoft atraviesa por uno de los momentos más delicados del último decenio, cuando el despertar de Internet hizo aparecer numerosos fabricantes de software que amenazaron la primacia de su buque insignia, el sistema operativo Windows, y a los que logró derrotar con aparente facilidad. Ahora, vuelve a ver cómo la competencia gana posiciones al aprovechar Internet para distribuir las actualizaciones de sus programas, mientras que Microsoft se apega a las nuevas versiones de Windows, un proceso más lento que la difusión por la Red, como Google, que es mucho más rápido que su competidor. Linux, el sistema operativo de código abierto, también lleva dando dolores de cabeza desde hace tiempo a Bill Gates, el hombre más rico del mundo. Tras la remodelación, la multinacional, que emplea a 60.000 trabajadores, funcionará bajo tres divisiones: una llamada plataforma de productos y servicios, que incluirá todo el área de Windows y la división de Internet MSN, otra se encargará de productos para negocio incluidos los programas del paquete Office, y la tercera agrupará los negocios de entretenimiento como la consola de videojuegos Xbox y los teléfonos móviles.