Algunas entidades han respaldado anticipos de casas a la inmobiliaria sin que esta haya aportado garantías
27 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El estallido de Martinsa-Fadesa ha dejado contra las cuerdas al sector financiero, especialmente a las cajas de ahorros, que son quienes más riesgos han asumido. La banca teme ahora que un aluvión de clientes haga efectivo su derecho de ejecutar los avales correspondientes a las cantidades pagadas por anticipos o letras de los pisos en los que se ha incumplido el contrato.
La inmobiliaria tiene pendientes de entrega 12.500 viviendas en toda España, de las cuales solo una ínfima parte se hallan en la fase final de su construcción. «Nosotros hemos hablado con La Caixa, el Banco de Galicia, la Caja de Ahorros del Mediterráneo y Caja Madrid y hay una gran preocupación y un gran temor a un aluvión de quejas», precisa Ángel Pable, director financiero de Ofilegal, bufete de abogados que representa a una de las plataformas de afectados.
Dinero en cuenta
El temor de la banca radica en que, a diferencia de lo que ocurre con los particulares, con las grandes inmobiliarias (que contaban con una gran cartera de activos) las entidades han tenido siempre mucha mano izquierda y han negociado lo que en el argot financiero se conoce como líneas de aval o avales colectivos. «Bancos y cajas tienen realmente mucho miedo», precisa el abogado Joan Carles Codina, «porque con las garantías exigidas a un particular siempre se obliga a que esté el dinero en cuenta, pero se han producido negociaciones muy confiadas en las que las entidades han avalado a la inmobiliaria sin que esta haya aportado las garantías a esos anticipos».
El socio director del bufete de abogados Escoda y Codina, que representa a otra plataforma de afectados, considera que estos anticipos de la banca a Martinsa le van a costar caros porque ahora las entidades tendrán que reclamarle el dinero a la inmobiliaria. Si el aval no está caducado, la entidad financiera tiene la obligación de abonárselo al cliente, con independencia de quién lo haya puesto (la propia entidad o Martinsa). Este problema lo confirma personal consultado en un departamento de riesgos de una conocida entidad financiera, que prefiere preservar su nombre.
«A nosotros nos consta que ese problema de anticipo de avales existe, pero ya se han ejecutado algunos antes de que se produjera la suspensión de pagos», precisan fuentes consultadas por este periódico.
El exceso de confianza de las entidades financieras españolas con las principales promotoras de este país ya motivó hace unos años una severa advertencia de las autoridades del Banco de España, que ha denunciado (con especial mención a las cajas de ahorros) el excesivo riesgo asumido por la banca en los años de expansión del bum inmobiliario. «Todo iba bien, se ganaba dinero y ancha era Castilla, pero mira ahora el panorama», explican fuentes del sector financiero.