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ECONOMÍA

14 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Se fueron las grandes, pero Galicia sigue siendo terreno fértil para la creación de empresas. Así lo certifican los datos. Solo en los últimos diez años, los de la pérdida de Fadesa y Fenosa, el número de sociedades mercantiles aumentó un 16% en Galicia, hasta las 84.715. Son 11.577 más que en el año 2000.

Algunas, con la marca indeleble de su dueño. Es el caso de la firma Inveravante de Manuel Jove. El empresario coruñés optó por reinvertir los 2.209 millones de euros que obtuvo con la venta de Fadesa y dio así lugar a una corporación que, en solo tres años de actividad, integra ya 60 sociedades -la mayoría con sede en Galicia-y da empleo a 325 personas, 220 en la comunidad.

En su rama inversora, la corporación es la segunda mayor accionista del BBVA (5,1%), y ha tomado posiciones en sectores como el textil (donde tiene el 92,5% de Caramelo) o el tecnológico (con el 47,5% de Blusens). Su brazo energético tiene ya una cartera de renovables superior a los 2.000 megavatios entre Europa, África y América, y prevé alcanzar unas reservas de más de 100 millones de barriles de crudo en cuatro años. Todo sin descuidar la actividad inmobiliaria, con proyectos en A Coruña (donde participa en Marineda Plaza, el mayor complejo comercial de España), Marruecos, Rumanía o México. La corporación ha adquirido también tres establecimientos de Husa para duplicar su cadena hotelera.

Pero, sin duda, la verdadera gacela gallega ha sido Disa Consulting. En solo ocho años, la firma de Betanzos, especializada en servicios de comercio electrónico, se ha aupado al puesto 20 del ránking de las principales empresas gallegas después de ver como su facturación de disparaba un 1.890% entre el 2002 y el 2009, cuando cerró con unos ingresos de 275 millones de euros (y 15 millones más de sus tres filiales). Con tres delegaciones en España y una en Santo Domingo, Disa supera ya el medio centenar de trabajadores en plantilla.

El de la tecnología ha sido, sin duda, el sector donde han germinado las mayores empresas gallegas de nuevo cuño. Entre ellas, Blusens, creada en el 2002 y que ya está presente en más de seis mil puntos de venta en España. Desde Santiago, se ha establecido ya en cuatro continentes, con filiales en puntos estratégicos como Dubái o China.

Entre las grandes del sector, aunque nacidas a finales de los noventa, se encuentran la operadora R, que ya supera los 250.000 clientes en la comunidad y factura 209 millones al año. O Arteixo Telecom, que cuenta con más de 200 empleados en su planta del polígono pontés de Penapurreira y ya ha anunciado que invertirá 1,9 millones de euros para aumentar su producción y generar otros 44 puestos de trabajo.

Otro proyecto reciente que ha conseguido el éxito es el de Galopín. La empresa, líder en Europa en la fabricación de parques infantiles, ha conseguido llevar sus productos desde Cerceda a la Polinesia francesa. Nacida hace solo ocho años, ha pasado de una pequeña nave de 300 metros a un complejo de más de 44.000 para abastecer a clientes repartidos en cuatro continentes.

También se innova en el sector de la alimentación, donde han surgido empresas con clara vocación exportadora, como la cambresa Porto Muíños, que envasa algas para los mercados internacionales.