La patronal de cajas, reunida en asamblea, decidió trasladar oficial y públicamente un mensaje al Gobierno: el decreto de recapitalización de las cajas ha de flexibilizarse en cuanto a los requisitos de capital y los plazos. El Ejecutivo exige que las entidades tengan listo su plan de mejora de solvencia antes de finalizar marzo y que esté ejecutado en septiembre, y eso incluye la salida a Bolsa de muchas de esas firmas. No hay tiempo, se lamentan las cajas, a captar fondos privados con velocidad y en tal cantidad.
La segunda petición es para que el Gobierno permita preservar la «esencia» de estas entidades, que se resume en poder mantener su obra social. Fue el propio Isidro Fainé, presidente de La Caixa -que se convertirá en un banco en unos meses- y de la CECA el que pidió a los presentes que «no teman el cambio», pero que «luchen por preservar lo básico y lo bueno». En resumen, mantener esa valiosa obra social, pero dejando en el aire la previsible bancarización a la que se enfrenta el sector y que mantiene divididas a las cajas sobre su idoneidad.