Xóvenes Agricultores ultima un ERE al no poder pagar nóminas

Mario Beramendi Álvarez
mario beramendi SANTIAGO / LA VOZ

ECONOMÍA

Parte de la plantilla se irá 6 meses y otros reducirán la jornada el 50 %

26 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Xóvenes Agricultores (XX.AA.), el sindicato agrario que tenía más infraestructura y más personal en Galicia, sigue con su particular calvario financiero para sobrevivir. La imposibilidad de llevar al día el pago de nóminas lo ha empujado a elaborar un expediente de regulación de empleo (ERE), con lo que una parte de su ya menguada plantilla -30 trabajadores- se irá a casa seis meses y otra reducirá su jornada hasta un 50 %. «La gente no cobra y no nos queda otra que recurrir a esta vía para ir tirando. Ahora estamos ultimando el expediente», confirma Francisco Bello, secretario xeral del sindicato.

En noviembre del pasado año, gran parte de los trabajadores acumulaban hasta seis meses sin cobrar su nómina. Desde entonces, a golpe de parches, se han ido abonando mensualidades, pero nunca se han llegado a actualizar las deudas en las retribuciones. Los empleados acumulan ahora hasta cuatro meses sin recibir su sueldo. Xóvenes Agricultores tiene pendiente de cobrar de la Administración autonómica unos 400.000 euros, fondos, en algún caso, que corresponden a partidas del año 2011. El drástico recorte en las subvenciones públicas y la desaparición de los programas de gestión han colocado a las organizaciones agrarias al borde del precipicio.

En apenas un año y medio, Xóvenes Agricultores ha reducido su plantilla a menos de la mitad. De los casi 70 empleados que había a finales del 2011, solo quedan ahora una treintena, tal y como precisa su secretario xeral. En los últimos tiempos se han vivido situaciones dramáticas entre el personal. Francisco Bello recuerda cómo alguien del sindicato, sin revelar su nombre, ha llegado a responder con su patrimonio personal para que un empleado con dos hijos a su cargo pudiese afrontar las letras de la hipoteca.

Aunque los recortes en las partidas destinadas a subvenciones públicas han dejado muy lastradas las finanzas de las organizaciones agrarias, los sindicatos tienen también graves problemas para acceder al crédito bancario, préstamos que en ocasiones lograban con cargo a la percepción de ayudas futuras, un sistema que les permitía ir financiando su actividad. En los últimos meses Galicia ha vivido un goteo de ajustes en organizaciones sindicales y partidos: CC.?OO. y UGT han impulsado sendos expedientes, lo mismo que el BNG y el PSdeG. Y ya antes, Unións Agrarias había acometido duros recortes de personal y el SLG había puesto en marcha un ERE de suspensión temporal de la actividad. En todos los casos hay un idéntico patrón: una caída brusca de los fondos públicos que imposibilita el mantenimiento de sus estructuras.

La agonía económica de Xóvenes Agricultores vuelve a la primera línea de la actualidad justo con el arranque de un año 2013 que, según su secretario xeral, «se avecina muy duro».

De la organización han salido ya algunos históricos, como Tomás Díaz, que llevaba más de 25 años en el sindicato. Y a lo largo del último año y medio ha habido trabajadores que han llegado a acuerdos con la dirección para salir y poder recibir temporalmente el paro como única fuente de ingresos.