Consejeros de la caja admiten que no conocían los contratos porque no leían qué firmaban

sofía vázquez, ana balseiro MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

Alfonso Guevara preside la sala que juzga el caso
Alfonso Guevara preside la sala que juzga el caso BENITO ORDOÑEZ

Todos los testigos en el caso de las indemnizaciones reconocen que nunca pidieron documentación, pese a «estar disponible»

13 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El juez Alfonso Guevara interrogó ayer como testigos a nuevos consejeros de la antigua caja gallega, Novacaixagalicia, en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional por las indemnizaciones millonarias que recibió la cúpula de aquella entidad. Entre las preguntas directas que formuló el magistrado destacaron las que le hizo a Ángeles Marra, senadora socialista que fue consejera en Caixanova y Novacaixagalicia hasta que dimitió por una cuestión «ética». En su declaración, Marra expuso que no se le había facilitado toda la documentación de los contratos de los ex directivos durante los consejos de administración que se habían celebrado. Negó conocer las pólizas de seguros que contenían, ni que se hubiesen modificado en el 2010 para adaptarlos al pacto laboral de fusión de Caixa Galicia y Caixanova. En definitiva, no sabía o no recordaba nada al respecto de las indemnizaciones.

Fue entonces cuando uno de los abogados de la defensa le mostró el acta de la sesión del 1 de diciembre del 2010, en la que se constituyó la caja fusionada y se ratificaron los contratos de alta dirección provenientes de Caixanova. Allí estaba plasmada su firma. Tras ello, el presidente de la sala la sala le leyó ese acta, en la que se ratificaban los referidos contratos y se hablaba de las pólizas individuales de seguros que los cubrían. «La verdad es que quizá debí haberme leído mejor las actas. Pero teníamos plena confianza en la dirección», le respondió al juez.

Guevara insistió: «Esa confianza ¿en qué consistía? ¿En que si decían que suscribían pólizas se suscribían?». «No -le contestó Marra-, era confianza en la dirección para la fusión».

La exconsejera aseguró que la principal «y única causa» de su dimisión era que las indemnizaciones no le habían parecido éticas. «¿Por ética o porque pensó que la habían engañado?», le preguntó el juez. «No, no quiero pensar eso», respondió ella.

Otra de las testigos que también explicó que había presentado su dimisión en el consejo de Novacaixagalicia por «cuestiones éticas» fue la actual líder socialista en A Coruña Mar Barcón, consejera en representación de la Coral Polifónica de Betanzos. Declaró que de las liquidaciones de los directivos se había enterado por la prensa el 3 o el 4 de octubre, y entonces dimitió. «Porque habrían pasado delante de mí y no me había enterado, por lo que habría hecho mal mi trabajo, o nos los habían ocultado y se le habían pasado a todo el mundo», reflexionó.

En línea con otros testigos que la precedieron y con los propios imputados, aseguró que siempre se les había dicho que los contratos eran legales, que los conocía el Banco de España y que los conceptos retributivos eran los mismos del resto de la plantilla y sus cuantías proporcionales.

Las intervenciones del juez trufaron la vista. Declaró «impertinente» la pregunta de la fiscala Melero sobre si a la testigo le habían dado «información completa» de las indemnizaciones. Y ante una cuestión de las defensas sobre la cuantía: «Eso no nos importa aquí. Yo no he llegado a canciller alemán y aún así no me extrañará lo que cobre de jubilación. ¡Que ellos mucho y un pobre magistrado poco!».

Y Caínzos, por la prensa

El alcalde de Curtis, que también era consejero, relató el consejo en el que se había informado de la necesidad de dotar la extinción de los contratos, tal y como había reclamado el Banco de España (verano del 2011). Javier Caínzos aseguró que cuando se les traslada esa información, «no se me pasa por la cabeza que pudieran abandonar la caja». Manifestó que de los abandonos y de los importes de las indemnizaciones se había enterado también por la prensa. Aunque indicó que no se le habían facilitado los contratos, admitió que tampoco los había pedido, igual que los importes detallados porque «confiaba» en lo que le decían en el consejo.

Mauro Varela, copresidente: «No vi el contrato porque no lo quise ver»

No todos los testigos declararon en la sala. Pilar Cibrán y Mauro Varela lo hicieron por videoconferencia. El segundo, que fue presidente de Caixa Galicia y copresidente de Novacaixagalicia, dijo que toda la documentación había estado a disposición de los consejeros, y que habían suscrito los contratos provenientes de Caixanova «porque lo establecía la ley y las normas de la fusión». Reiteró, como testigos anteriores, que ninguno de los directivos quería desistir de sus contratos en el momento en el que aquellos se provisionaron.

Advirtió igualmente Mauro Varela que el Banco de España conocía los detalles de los pactos laborales de la alta dirección. «Era el primer documento que pedía cuando procedía a auditar la institución», dijo. Y recordó que en la comisión de retribuciones se estudió «con mucho detalle» el contrato de Javier García de Paredes (uno de los seis imputados, el último al que se ofreció un contrato). «No lo vi porque no lo quise ver, pero se me relataron las condiciones», subrayó.

Confirmó que el 24 de noviembre del 2011 (ya constituido NCG Banco, tras la bancarización y nacionalización de la caja) se ratificó por parte del consejo de la caja la legalidad de los contratos y destacó que ninguna de las decisiones de la comisión de control se hubiera denunciado ante el Ministerio de Economía o el Banco de España.

Por su parte, Pilar Cibrán, secretaria del consejo, adelantó que su declaración estaba limitada por la enfermedad que la había dejado incomunicada desde hacía un año. Pese a que no fue muy concreta en sus respuestas, y se remitía una y otra vez a las actas que firmó, el juez no dudó de que no recordaba los hechos y de que esto no era una treta para evitar responder. De hecho, Guevara reprendió a la fiscala hasta en tres ocasiones por su insistencia y obstinación en las preguntas. «¡No le diga a la testigo lo que tiene que entender!»; «el barullo en la cabeza de la testigo es impresionante si usted le pregunta doce veces». El Ministerio Público había mostrado su sorpresa porque Cibrán recordaba menos que en la declaración que había prestado en fase de instrucción, en noviembre del 2013.