Dicen que Amancio Ortega encaja las críticas

Cada vez que el máximo accionista de Inditex hace una donación importante aparece un sector de la sociedad que cuestiona sus inversiones

EUROPA PRESS

Amancio Ortega, máximo accionista de Inditex, ha hecho una donación de 90 millones de euros a través de la fundación que lleva su nombre para construir siete residencias de ancianos en las principales ciudades de Galicia. Ha realizado o comprometido donaciones por un importe de 600,7 millones de euros entre 2014-2023. En esa cantidad está incluida la compra para la sanidad pública de equipos médicos de lucha contra el cáncer.

Cada vez que hace una donación importante arrecian las críticas contra Amancio Ortega por parte de un sector de la sociedad. Dicen sus próximos que él las encaja, porque no todo el mundo puede pensar lo mismo y que las decisiones de inversión a través de la fundación las toma teniendo en cuenta dos factores: invertir de manera práctica y que llegue a cuanta más población, mejor.

En España la donación funciona fiscalmente de la siguiente manera:

Una empresa donante gana 100 y paga por Impuesto de Sociedades el 25 % (tipo de tributación): 25 euros. Le quedan 75, y los dona. Se deduce por mecenazgo el 35 % (tipo de deducción por donación), lo que significan 26,25 euros. Por tanto, de los 100 que la empresa ganó la AEAT ingresa 25 pero da 26,25. La donación le cuesta 1,25. La empresa dona/pierde, por tanto, 75.

Una persona física donante que tribute al 45 %. Gana 100 euros y paga 45 por IRPF. Dona otros 45 euros y se deduce el 30 % (tipo general de deducción por donación), porcentaje que en valores absolutos es de 13,5 euros. Por tanto, de los 100 que ganó el donante, Hacienda ingresa 45 y da 13,5, luego sigue ingresando 31,5. Por su parte, el contribuyente dona/pierde 45 de donación a los que hay que sumarle 31,5 del impuesto.

En España, por ejemplo, solo son deducibles las donaciones a fundaciones -supervisadas por el protectorado- y a asociaciones si estas tienen la utilidad pública. También son deducibles las donaciones realizadas a administraciones públicas.

Desde la Asociación Española de Fundaciones se incide en que a la hora de comparar sistemas no siempre los tipos «nominales» de tributación son relevantes sino los reales, que dependerán de los tipos impositivos, que no siempre son iguales en unos y otros países. Veamos ejemplos de dos países de referencia.

En Francia la deducción se aplica en cuota. Los tipos de deducción son más altos que en España y pueden ir del 66 % al 75 % de lo donado en personas físicas, y el 60 % del dinero o del valor de lo donado en las empresas. Además, gozan de una regulación mejor de las donaciones en especie, sobre todo de aquellas que se materializan en servicios profesionales o empresariales gratuitos para entidades sin fin de lucro.

En Estados Unidos, para las personas físicas, las donaciones reducen su base imponible -renta gravable- y no en cuota. Para las empresas, las donaciones se reducen también en su base imponible.

¿Hay límites a las donaciones? Sí, en casi todos los países. En España es bajo. Se puede donar lo que se quiera pero el importe deducible (la cantidad o valor sobre el que aplicamos los tipos de deducción del 30 % o 35 %) no puede exceder del 10 % de la base liquidable (renta) del contribuyente. Lo no aplicado en el ejercicio no se puede llevar a los siguientes. Para las empresas es también el 10 % de la base imponible, pero el exceso por falta de base o cuota se puede llevar a los ejercicios siguientes.

En Francia el límite para personas físicas es el 20 % de la base imponible y los excesos se pueden llevar a los 5 ejercicios siguientes. Para las empresas el límite es el 0,5 % de su cifra de negocios y los excesos se pueden aplicar en los 5 ejercicios siguientes.

En Estados Unidos los límites varían dependiendo del tipo de donación (dineraria o de otros bienes o derechos) y a qué tipo de entidad no lucrativa vaya destinada. Los límites oscilan entre el 20 % y el 50 % de la base imponible. El exceso se puede compensar en los 5 ejercicios siguientes. Se hacen excepciones, por ejemplo, con motivo de las donaciones por el huracán Katrina, aumentando los límites.

Una silla y una mesa en Zara... y ya está

Sofía Vázquez

Amancio Ortega quiere pasar desapercibido y lo intenta y lo intenta, pero no lo consigue. Construyó Inditex, un empresón que está en el punto de mira los actores mundiales del mundo económico. A sus 81 años sigue haciendo lo mismo que a los 35: preocuparse por Zara y compañía. Por lo demás, vive en una Galicia que protege su intimidad

Ni va a la última moda ni se espera. Azul, gris y blanco, y sin corbata. Amancio Ortega, que es algo más que uno de los hombres más ricos del mundo, no está preocupado por la subida y bajada de la bolsa ni pierde un minuto de su vida en saber quién ocupa el número 1 de la lista Forbes , en la que preferiría no salir pero eso es imposible.

Ortega se ha convertido en el icono de las grandes fortunas. Sin embargo, hay muchas maneras de ser rico. Por ejemplo, él no ha heredado ni fortuna ni ninguna empresa de su abuelo o de su padre. Tampoco ha logrado crecer en torno a la especulación, ni ha multiplicado su fortuna en acciones con límites difíciles de explicar o aprovechándose de concesiones o subvenciones estatales. Lo que sí recibió fue un mensaje claro y transparente como el agua el día que fue a la tienda con su madre, y la dueña le dijo a la mujer: «Señora Josefa, lo siento mucho, pero ya no le puedo fiar más dinero».

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