
La consejera delegada de Leche Río apuesta por explotar el valor añadido del producto y admite que cuando era más joven era «un poco punki»
23 mar 2021 . Actualizado a las 17:50 h.Habla rápido, como si el tiempo fuera un bien demasiado escaso y sin embargo consigue crear un agradable ambiente de cercanía. Carmen Lence (Lugo, 1970) es una mujer singular al frente de una empresa única.
-Los ganaderos se suelen quejar del precio de la leche. ¿Están tranquilos ahora?
-Sí. Nosotros no tenemos problemas porque Leche Río lleva bastante tiempo pagando por encima de la media de Galicia.
-Muchos ganaderos ven como se han quedado sin relevo. ¿Vale la pena dedicarse a esto?
-Hay un poco de todo. Hay ganaderías más pequeñas, menos profesionalizadas y sin relevo. Por eso el dueño no invierte en la ganadería y, claro, tienden a desaparecer. Pero hay otras muy profesionales y son gente más joven y más preparada. En los últimos años se aprecia que hay menos ganaderías pero más producción de leche.
-¡Qué poco valor añadido le damos en Galicia a nuestras materias primas...!
-Yo he vivido en varios países y puedo decir que los demás no tienen nada que nosotros no tengamos. Nadie es mejor que nosotros, pero nos lo tenemos que creer y tenemos que ir a por lo que creemos. Leche Río está en ese proceso. La leche UHT va a seguir siendo nuestro principal negocio, pero tenemos que ir a productos de mayor valor añadido, sino es difícil mantenerse a largo plazo.
-¿Se siente mujer en un mundo de hombres?
-Eso es una cuestión de actitud. Yo puedo ver que hay gente que me considera más o menos por muchas razones, no solo por ser mujer. Pero lo que los demás piensen de mí no es asunto mío. Yo sé quien soy y lo que los demás piensen de mí está basado en sus propios prejuicios o por sus propias creencias. Sigo el consejo de mi padre: «El mejor desprecio es no dar aprecio»
-Su familia vive en EE. UU.
-Yo estaba allí cuando falleció mi padre, porque mi marido trabaja allí y allí es donde van mis hijos al colegio. Cuando me puse al frente de la empresa me di cuenta de que a mi marido le encanta su trabajo y yo no le puedo pagar el salario que tiene, así que decidimos hacerlo así. La idea es que vengan a vivir a España el año que viene.
-Los ve poco, entonces.
-Antes del confinamiento iba una semana al mes. Luego ha sido más difícil. Voy a ir en Semana Santa.
-Mucha videoconferencia.
-Sí, pero no es tan fácil, porque al final son seis horas de diferencia. Hablamos un poco más el fin de semana.
-Los chicos estarán contentos, porque así su madre nunca les riñe.
-Sí, ja, ja. Ellos son los más beneficiados. Su papá tiene mucho mejor carácter que yo. Es un hombre con mucha paciencia.
-Usted ha vivido en muchos sitios, incluso en Japón.
-Mi hijo mayor nació en Japón.
-¿Cuál le gustó más?
-A mí me gusta mucho España. Me lo he pasado muy bien en muchos lugares. Siempre digo que los sitios los hacen las personas que conoces y he tenido la suerte de conocer a gente muy interesante. Cuando me cambié de país, lo duro no fue dejar el sitio, fue dejar a los amigos.
-¿Cómo era de pequeña?
-Un dolor de cabeza para mi padre. Y siempre con mucha curiosidad por el mundo. Cuando vivíamos en O Corgo estábamos al lado de la carretera y mi madre contaba que yo estaba frente a la ventana viendo pasar los coches y le decía: «El mundo tiene que ser más que esto y yo quiero ver ese mundo», porque tantos coches tenían que ir alguna parte y yo quería saber dónde.
-¿A sus hijos le gusta Galicia?
-Sí, pero mis hijos en realidad son hijos del mundo. En el sitio en el que más tiempo han vivido, han vivido cuatro años.
-¿Cómo toma la leche?
-La leche la tomo entera y fresca. Todos los días desayuno un bol de leche con avena. Y a veces también un vaso de leche caliente para dormir.
-¿Celta o Dépor?
-No sabría qué decir, el fútbol me da igual. El deporte me gusta más hacerlo que verlo.
-Defínase en cuatro palabras.
-Optimista, exigente, trabajadora y honesta.
-¿Y cómo explica Galicia a la gente que no la conoce?
-Galicia es un país de gente amable. Nos cuesta decir que no y ser directos porque no queremos hacer sentir mal a los demás. Pero no nos valoramos, tenemos un complejo de menos y no entiendo por qué, porque en realidad lo tenemos todo.
-¿Cocina?
-Normalita, de huevos fritos y filete a la plancha. Pero me encanta invitar a gente a cenar a casa.
-¿Qué le gusta hacer cuando tiene tiempo?
-Me gusta salir con los amigos. Y leer; es una de las cosas que aprecio: una tarde de domingo con tiempo para leer. También me gusta escribir (en su día quise ser periodista), reflexionar escribiendo. Y también estar con mi familia y pasear.
-¿San Froilán o Arde Lucus?
-Arde Lucus no he vivido muchos, pero el San Froilán lo recuerdo de pequeña con mucha ilusión, esperando que llegara. Era la superfiesta de todo el año.
-¿De qué se arrepiente?
-De unas prácticas que pude haber hecho en Miami y al final preferí quedarme en Madrid. Uno se arrepiente de las cosas que no hace.
-Dígame una canción.
-Miña terra galega, de Siniestro total. Cuando era más joven era un poco punki. Cuando voy a un país nuevo, en esa primera época en que no conoces a nadie y andas un poco perdida, me acuerdo de esta canción.
-¿Lo más importante en la vida?
-Querer y que te quieran. Notar que haces una diferencia.