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Tavares insiste en condicionar las nuevas inversiones necesarias para las plantas españolas a recibir subvenciones
20 ene 2024 . Actualizado a las 01:03 h.Stellantis Vigo ha presentado este viernes a los representantes sindicales la propuesta de un expediente de regulación de empleo (ERE) para un total de 90 trabajadores, de los cuales 60 ocupan puestos administrativos, y 30 son de producción.
La mesa de negociación quedó constituida en la mañana de este viernes y la primera reunión para abordar el ajuste de plantilla ha quedado fijada para el próximo 25 de enero, según han informado fuentes sindicales.
Lo previsible será que, al igual que el ERE aplicado en el 2023 para 100 empleados, las 90 bajas que Stellantis Vigo quiere aprobar para el 2024 se gestionen a través de distintas fórmulas, como prejubilaciones en forma de extinción incentivada para empleados próximas a la edad legal de jubilación; bajas incentivadas para trabajadores menores de 59 años o despido con derecho de retorno preferente con posibilidad de reincorporación a los 36 meses.
El anuncio de este nuevo ajuste de plantilla se produjo el mismo día en el que el gigante automovilístico ha insistido en el mensaje de condicionar nuevas inversiones en España para la producción de vehículos eléctricos a lograr un acuerdo con el Gobierno sobre subvenciones.
Ejecutar esas nuevas inversiones, que incluyen una gigafactoría de baterías para coches eléctricos en la planta de Figueruelas (Zaragoza) y una nueva plataforma industrial para fabricar la nueva generación de coches eléctricos urbanos en Vigo «es la intención» de la empresa, pero «si acordamos los subsidios adecuados con el Gobierno español», señaló el consejero delegado de Stellantis, Carlos Tavares, en una rueda de prensa telemática.
Las inversiones supondrían «un cambio muy significativo en términos de tecnología, por lo que es normal que recibamos alguna contribución», justificó.
«Si no obtenemos contribuciones de los gobiernos, podemos poner las compañías en peligro», advirtió el ejecutivo, quien precisó que las conversaciones del grupo con el Gobierno español «continúan».
Tavares también dijo confiar en que los problemas de la cadena de suministro internacional por los ataques a navíos comerciales en el mar Rojo no afectarán al sector automovilístico, aunque advirtió de que eso dependerá «de la duración del problema».
Los ataques de las milicias hutíes de Yemen a algunos mercantes y los bombardeos de respuesta de EE.UU. y Reino Unido han llevado a algunas grandes navieras a desviar sus buques por la ruta que circunnavega África, más larga y, por consiguiente, más cara.
«No espero que sea un problema importante para el sector», señaló el responsable ejecutivo de Stellantis, aunque reconoció que, si el conflicto se alarga, «puede tener un impacto en los costes» globales.
Sí apuntó la posibilidad de que «algunos competidores» pueden tener problemas. «No es nuestro caso por ahora», apostilló.