Trump celebra el día de los aranceles con derechos de aduanas a discreción

Manoli Sío Dopeso
m. sío dopeso REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Kevin Lamarque | REUTERS

Amenaza con una nueva tasa general del 20 % para todas las importaciones

02 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Es 2 de abril, un día grande para la Administración Trump. Después de casi tres meses de preparativos, lanzando salvas de impacto limitado, Estados Unidos amanecerá en el Día de la Liberación declarado por su presidente para romper ataduras comerciales, con todos los mercados mundiales expectantes, porque nadie sabe con exactitud qué nuevas medidas proteccionistas se acabará atreviendo a imponer el líder republicano.

En lo que afecta a España y a la economía gallega, además de la subida de los derechos de aduanas en un 25 % para las importaciones de acero, aluminio y algunas de sus manufacturas; está previsto que mañana día 3 entren en vigor los aranceles del mismo porcentaje a la importación de vehículos y componentes, medida que amenaza de forma directa más de 1.000 millones de euros del sector en España; 200 de ellos en la comunidad gallega.

Pero entre la andanada de nuevas tarifas aduaneras que se esperan a partir de hoy está la tasa agrícola del 25 % —no consta la lista de alimentos afectados—, y otra del mismo porcentaje a la industria farmacéutica y los semiconductores. Además del nuevo recargo al vino y el champán, anunciado en el 200 % —pero en ningún momento firmado— y con impacto directo en el sector gallego, que tiene en EE.UU. su principal destino comercial.

La fecha de hoy está también señalada para la aprobación de los aranceles recíprocos. En un principio, la intención de Trump es imponer un recargo —cuyo porcentaje por el momento se desconoce— a todos los países que registren un superávit comercial con Estados Unidos. Es decir, que vendan a EE.UU. más productos de los que le compran.

Los países que adquieren petróleo a Venezuela, entre ellos España, también sufrirán, si se cumplen los planes Trump, unos aranceles adicionales del 25 %. Aunque tampoco está claro desde cuándo se aplicará esta subida de tasas, ni qué pasará con los envíos en curso.

Por si esto fuera poco, funcionarios de la Casa Blanca citados por medios estadounidenses avanzaron ayer un nuevo plan tramado por la Administración Trump que pasa por imponer aranceles del 20 % a discreción, prácticamente a la mayoría de importaciones que entren en EE.UU.

Ante este escenario prebélico comercial, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió ayer a Trump de que la guerra arancelaria solo servirá para crear «un monstruo burocrático de nuevos procedimientos aduaneros».

 Europa tiende la mano

En su intervención ante el Parlamento Europeo, la jefa del Ejecutivo comunitario quiso lanzar un mensaje de tranquilidad afirmando que el bloque es «el mayor mercado único del mundo y tenemos la fuerza para negociar y hacer retroceder». La política alemana tendió la mano a los socios estadounidenses: «Trabajemos juntos. Los aranceles solo empeorarán la situación, impulsando la inflación. Eso es lo contrario a lo que queremos conseguir». La estrategia europea ante esta situación es clara: Europa está abierta a negociar y no quiere tomar represalias, pero tiene «un plan contundente para hacerlo si es necesario». «Tenemos las cartas, desde el comercio de tecnología hasta la dimensión de nuestro mercado», aseguró Von der Leyen.

Europa está lista para imponer «contramedidas» como las ya anunciadas en respuesta a las tarifas del 25 % al aluminio y el acero europeos. Será el 13 de abril con la reactivación de los aranceles impuestos a productos estadounidenses entre el 2018 y el 2020, que afectarán a las embarcaciones estadounidenses, el burbon, los vaqueros Levi’s y las motocicletas Harley-Davidson, entre otros productos.

En Españo, el Gobierno asegura no tener «ningún problema» con la nueva Administración, pero el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, volvió a apelar al diálogo ante la imposición de aranceles.

La incertidumbre volvió a contraer en marzo la actividad de las fábricas españolas

 e. m.

La incertidumbre en torno a la política comercial desde que Donald Trump pisó la Casa Blanca está perjudicando las ventas del sector manufacturero español. En marzo se produjo una caída acelerada en el volumen de nuevos pedidos en las fábricas, según el índice PMI, que ha bajado a 49,5 puntos desde los 49,7 del mes anterior, su peor lectura desde principios del 2024 (los valores por debajo de 50 indican contracción).

Según los autores del informe, la «persistente incertidumbre geopolítica en los mercados» por la preocupación por los aranceles afectó en gran medida a la demanda, y los clientes se inclinaron por posponer las decisiones comerciales. En cuanto a los precios, el coste de los insumos se moderó nuevamente, cayendo por segundo mes consecutivo hasta su nivel más bajo desde noviembre del 2024, mientras que la competencia en el mercado y la tendencia desfavorable de los nuevos pedidos limitaron el poder de fijación de precios de los fabricantes, por lo que, si bien volvieron a aumentar, los precios medios subieron solo modestamente.

La reducción de pedidos supuso que las fábricas españolas incrementaran sus plantillas solo marginalmente, cubriendo puestos vacantes o contratando personal para cubrir bajas, es decir, contrataciones generalmente temporales, indica el informe. A nivel europeo, el PMI volvió a caer en marzo, aunque de forma más moderada. Sigue en contracción (48 puntos), pero «la situación parece mejorar», señala el informe.