José Arnau Sierra, vicepresidente ejecutivo de Pontegadea: analítico, familiar y el que nunca le falló a Amancio Ortega

S. V. G. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Arnau es la mano derecha de Ortega
Arnau es la mano derecha de Ortega VÍTOR MEJUTO

Arnau Sierra es patrono de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre

11 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

José Arnau Sierra nació el 16 de septiembre de 1956 en Cervo (Lugo). Su formación se centró en el Derecho, estudios que desarrolló en la Universidade de Santiago de Compostela. Está casado —su mujer también es lucense— y es padre de dos hijos.

Arnau hizo las oposiciones a inspector de Hacienda. Ejerció como profesional de la Administración pública, pero Amancio Ortega le convenció para que dejara su plaza de funcionario y se incorporase como director de la asesoría fiscal de Inditex. Corría el año 1993, y la calidad de su trabajo dentro de la compañía le impulsó a ser el responsable del diseño de la estructura de Pontegadea, un hólding que se puso en marcha con el resultado económico obtenido por la familia Ortega con la salida a Bolsa de Inditex, lo que ocurrió el 23 de mayo del 2001.

Patrono de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, José Arnau también impulsó en el 2001 la Fundación Amancio Ortega, que preside Flora Pérez Marcote, esposa del fundador, y de la que Marta Ortega Pérez es vicepresidenta primera.

Arnau Sierra puede calificarse como un profesional audaz en el diseño de sus proyectos, que consensúa siempre con su jefe. Pontegadea Inmobiliaria es un ejemplo de ello: compra edificios emblemáticos y de mucho valor histórico y patrimonial para no desprenderse de ellos, evitando así cualquier signo de especulación.

Aunque no aparenta la edad que tiene, Arnau Sierra —que siempre ha tenido una gran influencia— está de retirada y ha diseñado su salida con el tiempo suficiente para preparar un relevo ordenado. Su jubilación no se prevé que sea apresurada, y quizá tampoco del todo definitiva porque su vinculación con Amancio Ortega, al que nunca falló a lo largo de estos años, seguirá existiendo. Será ese trabajo de asesor-amigo que pocas personas desarrollan sin ser una obligación, sino por reconocimiento personal.