Ocho instituciones, entre las que figuran las tres universidades gallegas, aúnan esfuerzos en una red de incubadoras de proyectos innovadores que, recién constituida, ya suma más de 340 compañías de nueva creación
21 nov 2011 . Actualizado a las 10:09 h.Tener un colchón da seguridad a los que emprenden un proyecto arriesgado y les permite tomar decisiones más vanguardistas. Precisamente, para dar ese apoyo a los proyectos innovadores que acaban de nacer existen las incubadoras empresariales, que ahora han dado un salto cualitativo en su labor. Esta semana quedó constituida en Compostela la Redincuba, una red de incubadoras empresariales formada por ocho instituciones, incluidas las tres universidades gallegas, que nace con el objetivo fundamental de dar un nuevo impulso a la transferencia del conocimiento que se genera en las instituciones académicas al conjunto de la sociedad.
Nada más comenzar, el Sistema Universitario Galego, el Parque Tecnolóxico de Galicia, la Cidade Tecnolóxica de Vigo, la Fundación CEL, el Centro de Empresas e Innovación CEI-Lugo y el centro de iniciativa empresarial A Granxa del Consorcio Zona Franca de Vigo, han conseguido reunir un total de 341 proyectos de base tecnológica, cifra que prevén crezca rápidamente, pues el rector de la Universidade de Santiago y presidente de la red, Juan Casares Long, ha señalado que en un breve se unirán a Redincuba las cámaras de comercio y la Fundación Empresa Universidad Gallega (Feuga) uno de los motores de la innovación en la comunidad.
Casares Long también explicó que Redincuba servirá, además de para consolidar la transferencia a la sociedad del conocimiento universitario, para crear y consolidar empleo altamente cualificado en nuevas empresas de base tecnológica.
¿Cómo? Lo tiene claro el rector de la Universidade de Vigo y vicepresidente primero de la red, Salustiano Mato, que explica que en ocasiones, las incubadoras empresariales ofrecen los mismos servicios a empresas que nada tienen que ver y que, por lo tanto, poseen necesidades diferentes. «Ás veces interesa o capital de risco e outras, por exemplo, que ese capital non veña de ningunha parte».
Redincuba servirá, entonces, para que los emprendedores del futuro, y también los valientes que en un contexto como el actual se lanzan al vacío de crear una empresa, «pidan facer ben o camiño da idea á posta en valor».
En todo caso, la red de incubadores empresariales está llamada a convertirse en el «fogar» de los proyectos de base tecnológica y constituye un ejemplo claro y contundente de cooperación inteligente entre instituciones con una larga trayectoria en el apoyo de nuevos proyectos.
91 % de éxito
Ese apoyo que han dado durante años las incubadoras empresariales se traduce, además, en cifras. Y es que el 91 % de los proyectos que nacen y se gestan al abrigo de estos organismos, se consolidan más allá de los cuatro años, un porcentaje de éxito que es incluso más impresionante si se compara con los resultados de aquellas iniciativas que se lanzan al vacío sin la red de seguridad de las incubadoras: solo la mitad de las empresas continúan en activo.
La ambición con la que nace la red también es clara. Quiere convertirse en un motor dinamizador de la economía y del emprendimiento gallego, para lo que se han sentado las bases de una estrecha colaboración a fin de contribuir a que «o noso traballo sexa o máis eficaz posible». De momento, dará apoyo a proyectos que van desde las tecnologías de la comunicación y la información hasta la acuicultura, pasando por la biofarmacia, entre otras muchas áreas de conocimiento en las que las universidades llevan tiempo trabajando con ahínco.
Establecer lazos de comunicación entre las iniciativas públicas y privadas será también una de las labores de Redincuba para con los emprendedores gallegos, que en palabras del rector de la Universidade da Coruña y vicepresidente segundo de Redincuba, José María Barja, constituyen una pieza clave para estimular el empleo en un contexto de contracción de los presupuestos públicos. La universidad que dirige lo sabe bien, puesto que ha dado abrigo a 40 proyectos innovadores salidos de sus laboratorios.
Transferir buenas prácticas
Y para incentivar todavía más la producción de estas nuevas empresas, la Redincuba también fomentará el benchmarking entre incubadoras, o lo que es lo mismo, una práctica que pretende la transferencia de las mejores prácticas que se llevan a cabo y de su aplicación tanto en el ámbito de la incubación como en el de la transferencia de tecnología y la gestión de la innovación y de su sistematización, lo que redunda en una mejora tangible de los servicios ofertados por las incubadoras.
La labor de apoyo de la red no se quedará ahí. También pretende convertirse en el núcleo de diversas redes de expertos en diversos ámbitos del conocimiento que ofrecerán servicios avanzados en consultoría de empresas a los diversos proyectos germinados al amparo de las incubadoras. No solo eso, sino que la colaboración en el seno de Redincuba también contribuirá a mejorar la productividad de las empresas y servirá de lobby del sector para reclamar la promoción, creación y mantenimiento de las incubadoras empresariales.
Asimismo, el flujo de comunicación será constante y permitirá un mejor conocimiento mutuo de los agentes implicados, que además tendrán la oportunidad de participar en iniciativas conjuntas, en especial entre pequeñas y medianas empresas, incubadoras y agentes especializados en la creación de empresas de base tecnológica.
En primer plano, el secretario xeral da Redincuba y director del área de valorización, transferencia e emprendimento de la USC, José Luis Villaverde Acuña, y la responsable técnica da Redincuba, Elena Pernas Verdugo | vítor mejuto