El nacionalismo retrocede desplazado por Podemos

La Voz

ELECCIONES 2016

Merce Ares

El BNG desaparece del Congreso. En Cataluña, donde Convergencia sufre el peor resultado de su historia, las elecciones han dado el triunfo a las fuerzas no independentistas

21 dic 2015 . Actualizado a las 11:50 h.

La irrupción de Podemos ha cambiado el escenario político actual, también en las comunidades con mayor arraigo nacionalista, como Cataluña, País Vasco o Galicia, donde el BNG se queda fuera del Congreso por vez primera vez en 20 años. La pujanza de la coalición de la nueva izquierda gallega, En Marea, en la que se integra la formación de Pablo Iglesias (que ha logrado seis escaños y puede formar grupo propio), ha llevado a Nós-Candidatura Galega a quedar fuera del Congreso. La formación gallega, que sale del primer plano estatal, toca fondo al sumar solo 67.961 sufragios. 

En general, las fuerzas nacionalistas e independentistas históricas suman 26 escaños, lo que supone 12 escaños menos que en el 2011, cuando habían cosechado su mejor resultado histórico con 39 asientos en la Cámara Baja. Aún así, su presencia puede ser importante de cara a algunas combinaciones para la formación de Gobierno.

En el País Vasco, el nacionalismo radical se pega un serio batacazo. En el 2011, la fuerza más votada fue Amaiur, que en esta convocatoria pierde una tercera parte de los escaños que tenía tras presentarse bajo las siglas de EH-Bildu. La coalición aberzale, que ha acusado especialmente la entrada de Podemos, pasa de seis escaños a tan solo dos y de un 24 % a un 15 % de los sufragios, dejándose por el camino 104.000 votos, desde los 285.000 de hace cuatro años a los 181.000 de esta noche, calificada por «triste» por la propia coalición aberzale.

Jesus Diges

Su debacle permite al PNV convertirse en la fuerza con mayor número de escaños (6), que no la más votada (pierden 30.000 votos desde el 2011). Ese honor corresponde a Podemos, que consigue cinco escaños y el 25,97 % de los votos.

En Navarra, Geroa Bai, pese a ser el principal partido de Gobierno tras las elecciones autonómicas de mayo, pierde también su representación en el Congreso, quedándose fuera de la Cámara Baja por primera vez en 11 años. Pierde 12.000 votos con respecto al 2011 y se sitúa como quinta fuerza. Podemos, por su parte, se alza al segundo puesto por detrás de UPN. 

En Cataluña las elecciones han dado el triunfo a las fuerzas no independentistas, con una victoria clara de En Común Podemos, la confluencia de los partidos de Pablo Iglesias y Ada Colau, que obtuvo 12 de los 47 escaños en liza en el ámbito catalán. En un escenario mucho menos polarizado que el de las elecciones catalanas, el voto ha basculado hacia la marca de Podemos, con su vía del referéndum. Uno de cada cuatro electores dieron el apoyo a esta candidatura, que se resarce del batacazo de los comicios autonómicos y se revela como una fuerza transversal, pescando en caladeros de Ciudadanos, PSOE y la CUP, que no acudió a esta cita electoral. 

A los 12 escaños de Podemos, se unen los 18 de los partidos unionistas ( PSC, Ciudadanos y PPC) y los 17 de los separatistas (ERC y CDC). Las fuerzas independentistas, que sumaron el 47,85 % de los sufragios en las catalanas, apenas superan el 31 % en las generales. El independentismo sale derrotado en la batalla de bloques, en un claro toque de atención para el proceso secesionista. 

Andreu Dalmau

El mayor batacazo lo sufre Convergencia (Democracia y Libertad), el partido de Artur Mas, que pierde la mitad de su representación en el Congreso al pasar de 16 a 8 diputados. Cosecha así el peor resultado de su historia, tan solo igualado por el conseguido en las elecciones de 1979. Esta formación pasa de ser la primera fuerza en Cataluña en el Congreso a la cuarta, con un recuento que pone en cuestión el proyecto liderado por Artur Mas.

Convergencia acudía, por primera vez a los comicios sin Unió, formación que, encabezada por Josep Antonio Duran Lleida y abanderando el nacionalismo moderado, se queda, además, fuera del Congreso. Su presidente y candidato, Josep Antoni Duran Lleida, asumió tras el recuento toda la responsabilidad de que su partido solo haya obtenido casi la mitad de votos de los logrados el 27S, pero aplaza cualquier decisión sobre su futuro al próximo congreso nacional de la formación.

En Cataluña es, sin embargo, donde las fuerzas nacionalistas obtienen casi el único buen resultado de este 20D. ERC, que logra cambiar la geometría separatista, dobla sus votos (obtiene 598.133) y pasa de 3 a 9 escaños. Aventajando por primera vez a CDC en unas generales, ambas formaciones afrontan a partir del lunes una semana que puede ser decisiva con vistas a la suerte del líder de CDC, Artur Mas, pendiente de si la CUP le apoya el próximo domingo en su investidura como presidente de la Generalitat. Esta misma noche Mas ha instado a Podemos a que «cumpla su palabra» de supeditar la investidura del próximo presidente de España a la celebración de un referendo vinculante para Cataluña.

Otro resultado positivo para el nacionalismo se ha conseguido en Canarias, donde Coalición Canaria, pese a perder uno de los dos escaños que tenía y haber sido desplazada en votos por Podemos y Ciudadanos hasta la quinta posición (11,42 % de los votos), consigue salvar su representación en el Congreso donde están presentes ininterrumpidamente desde 1989.