Madrid, Madrid, Madrid La Compañía de Antonio Márquez escenifica su último montaje en el Conde Duque
28 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Rondeñas, alegrías, tientos, tangos, soleás y bulerías. Nada se resiste a la Compañía de Antonio Márquez en su último espectáculo, Preludio, zapateado y boda flamenca. Desde las festivas escenas corales hasta el solo del bailarín sevillano sobre el escenario, todo el montaje es un deroche de virtuosismo que transporta al espectador hasta los dominios más viscerales del flamenco. La música de Diego Franco -que combina purismo con algunas licencias líricas, casi románticas- cuenta la historia de una fiesta. Se celebra la vuelta a casa del personaje que interpreta Márquez, tras conocer la soledad y el desarraigo estando lejos de su tierra. Este festejo se convierte en una auténtica recopilación de palos flamencos, desde la soleá hasta las bulerías, que culmina en enamoramiento y boda entre el protagonista y una joven, encarnada por la primera bailarina Mercdes Burgos. Esta noche y mañana, el Patio Central del Conde Duque acoge la representación de esta historia de nostalgia, amor y reencuentro. En la isla de Lampedusa, cercana a Sicilia, existe la leyenda de una joven madre que, harta de ser rechazada a causa de su carácter indomable, desapareció de la aldea. Cuando los vecinos descubrieron sus ropas sobre la arena de la playa, se sintieron tan culpables del suicidio que rezaron incansablemente. Estas plegarias arrepentidas obraron un milagro: el mar devolvió a la rebelde a la vida y otorgó el don de la tolerancia al pueblo entero. Cuando el cinesata italiano Emanuele Crialese viajó a Lampedusa y conoció esta historia, empezó a germinar la película que ayer presentó en Madrid, Respiro, una reflexión sobre la figura de la oveja negra o chivo expiatorio. Gran Premio Semana de la Crítica y Premio del Público en el Festival de Cannes 2002, el lanzamiento internacional de Crialese cuenta con una peculiaridad: a excepción de la actriz Valeria Golino, que encarna a la protagonista, el resto del reparto lo forman los nativos de la isla. El cantante del los disueltos Platero y tú, Adolfo Cabrales, presentó ayer el último trabajo de su nuevo grupo, Fito y Fitipaldis. Las doce canciones reunidas bajo el título Lo más lejos, a tu lado no temen mezclar estilos, ya que, según el músico, «mi público no se sorprenderá de encontrar temas orquestados entre una rumba y un rock clásico». El disco, que saldrá a la venta el día 1 de septiembre, cuenta con la participación de Chema Pérez, batería de Los Enemigos, y Lichis, líder de La Cabra Mecánica. La compañía de teatro Paladio está compuesta por diez actores. Hasta aquí, todo es normal. Ayer representaron su último montaje en la Casa de la Cultura de Navacerrada, y hasta aquí tampoco hay nada que se salga de lo habitual. Pero es que la decena de actores y los técnicos de este grupo teatral tienen algo en común: todos ellos tienen algún tipo de minusvalía. La ONG Anade (Asociación Nacional de Alternativas Dramáticas y Expresivas) es la responsable de que discapacitados de toda España tengan la oportunidad de hacer teatro. Su nuevo montaje, basado en un texto de Gianni Rodari, narra la historia del Barón Lamberto, un enfermo hombre de negocios que decide cambiar de vida cuando, en un viaje a Egipto, un desconocido le desvela un antiquísimo proverbio árabe.