«El Príncipe llegó muy tarde y sin avisar. Me pidió perdón...»

La Voz

ESPAÑA

El Rincón de Esteban (Santa Catalina, 3, 914 299 289) es un restaurante ubicado muy cerca de Las Cortes y el Palace, y contiguo a la despampanante iglesia de la Cienciología. Decoración sencilla, con bodegones banales, una vitrina de trofeos y fotos, entre las que destacan dos de don Felipe de Borbón, y una carta bien nutrida: estupendas alubias de Tolosa, angulas a la bilbaína o «mandahuevos» dedicado a don Federico Trillo, que manda madre. - Esteban, afirman tus exegetas que naciste en Navahondilla, Ávila, el 2 de septiembre de 1937, es decir, en plena guerra civil española. ¡Qué ocurrencia! ¿Llegaste a la hostelería por vocación? -¡Qué va, ni hablar! Llegué a la hostelería porque¿ Bueno, verás, mis padres eran gente del campo. No es que pasáramos hambre, porque teníamos ovejas y cabras, pero aquélla era entonces una zona muy deprimida, y yo emigré a Madrid¿por el trajecillo -¿Qué trajecillo? -Algunos chavales del pueblo me habían precedido ,y volvieron tan chulos con su trajecillo. Me devoraba la envidia, así que me vine con 14 años. Entré con unos primos en un taller de mecánica del barrio de Salamanca y duré 4 o 5 días. Luego, fregando platos de tasca en bar, o repartiendo garrafas por Madrid con un triciclo. Estaba por aquel entonces en Casa Diego, en la calle de la Princesa, y cobraba 300 pesetas al mes. En 1974 abrí como pude Los Galayos, pegadito a la plaza Mayor, que tú conociste. Su terraza se ponía tremenda, sobre todo en verano, con las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma, y dábamos cochifrito y patatas revolcones. Y el 21 de enero del 93 inauguré esta casa con mi hija Maribel, ya como propietarios. Maribel se hizo periodista y está en A Coruña trabajando en un periódico deportivo¿ pero aquí sigue Loli, mi mujer, y ella me ayuda a darle al restaurante a la hora de la cena un aire romántico, con velitas y tal. Por el día, dada la proximidad de las Cortes, tenemos muchas señorías¿ -Por cierto, parece que tienes amistad con el ex ministro Trillo¿ -¡Y con el Príncipe! Bueno, amistad, amistad¿ Lo que pasa es que don Federico viene mucho, y dijo lógicamente «¡manda huevos!» cuando probó los míos con patata semipaja, virutas de jamón y angulas, y de ahí que aparezca en la carta. La foto de don Felipe conmigo fue tomada cuando él tenía 22 años en Los Galayos, y la otra, ya con doña Letizia y dedicada, es por agradecimiento. Vinieron el 21 de abril del 2003 de improviso, cuando ya eran novios, y era la una de la madrugada, de modo que Su Alteza me pidió perdón. Y eso es lo que hay.