Los presos de «cuello blanco» salen antes de la cárcel

Melchor Sáiz-Pardo MADRID

ESPAÑA

Reportaje | Privilegios penitenciarios para reclusos «ilustres» Luis Roldán, Mario Conde, Arturo Romaní, Javier de la Rosa y Rafael Vera se han beneficiado del «régimen flexible», un privilegio que no está al alcance de los internos comunes

13 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El pasado mes de agosto, diecisiete internos de la cárcel de Segovia solicitaron a la dirección del centro que les fuera aplicado el mismo trato penitenciario que al ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, que había accedido a un régimen de semilibertad por encontrarse deprimido. Sus peticiones no han sido atendidas hasta el momento. En realidad, muy pocos internos acceden al ansiado y «excepcional» régimen de «cumplimiento flexible» recogido en la legislación penitenciaria. Según desveló el pasado martes en el Congreso la directora de Prisiones, Mercedes Gallizo, únicamente disfruta de este privilegio uno de cada 630 internos ya condenados. Sin embargo, esta exigua proporción se dispara entre los presos más ilustres. De hecho, la casi totalidad de los banqueros, altos cargos y políticos que han pisado las cárceles españolas en los últimos años acusados de haber participado en la guerra sucia contra ETA, de haber malversado fondos o de haberse enriquecido de manera ilícita con sus influencias se han visto beneficiados por el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario de 1996. Este precepto faculta a Instituciones Penitenciarias, al Gobierno catalán (en sus centros) o a los jueces de vigilancia penitenciaria a permitir la salida de la cárcel diariamente a internos que no han accedido al tercer grado, el único que, en teoría, permite el régimen de semilibertad. Vera sólo estuvo cuatro meses y medio en la cárcel sin poder pisar la calle, pero el récord de un interno ilustre en obtener la semilibertad lo ostenta el financiero De la Rosa, a quien el departamento de Prisiones de la Generalitat lo dejó salir después de cumplir sólo tres de los 20 meses a los que fue condenado. La decisión fue tan polémica que la fiscalía la recurrió alegando que era un «regalo» injustificado. Luis Roldán, que cumplía condena desde 1997 en la cárcel de Ávila, también consiguió el régimen flexible en abril del 2005 de manos de la Audiencia Provincial de Madrid, que le permitió salir regularmente a pesar de negarle el tercer grado por no haber hecho nada para reintegrar el dinero que se llevó. Los jueces valoraron que era un delincuente primario, su buena conducta, su apoyo familiar, sus permisos sin causar problemas y que sufría un «trastorno mixto ansioso depresivo agravado». Mario Conde (que la semana pasada accedió al tercer grado) y Arturo Romaní, los dos principales implicados del caso Banesto (condenados a penas de 18 y 13 años de prisión, respectivamente) también vieron acortado su tiempo en prisión tres años. El tribunal vio con buenos ojos que ya hubieran depositado 10,5 de los 26 millones de euros fijados por la sentencia. El ex general de la Guardia Civil Rodríguez Galindo, condenado a 75 años de cárcel por torturas y dos asesinatos y actualmente en tercer grado, obtuvo el cumplimiento flexible en septiembre del 2004 por orden de Instituciones Penitenciarias. Su delicado estado de salud fue el argumento esgrimido por el Ministerio del Interior para adelantar su excarcelación.