El caos en Barajas en el primer día de servicio de la terminal

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño LA VOZ | MADRID

ESPAÑA

La ministra de Fomento afirma que todo funcionó «razonablemente bien»

05 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Ni el más pesimista podría haber imaginado una inauguración tan caótica como la que ayer registró la nueva terminal del aeropuerto madrileño de Barajas. Prácticamente ninguno de los servicios funcionaron con normalidad, lo que se tradujo en numerosas pérdidas de vuelos, retrasos, problemas de traslados y colas interminables para facturar. Los problemas más graves se produjeron en las primeras horas de la mañana, pero la situación mejoró a lo largo del día hasta alcanzar la relativa normalidad. A la desorganización en el interior se sumó el fallo de todos los cajeros automáticos del aparcamiento, lo que originó colas de vehículos que tuvieron que ser atendidos manualmente para entrar y salir del párking. La compañía Iberia, que opera desde ayer todos sus vuelos en la nueva terminal T4, fue la más afectada. Hubo caídas de tensión que dejaron inoperativos momentáneamente los mostradores de facturación, fallaron los sistemas de entrega de equipajes, varios ascensores estaban inutilizados por averías, al igual que algunas escaleras mecánicas, y las lanzaderas de AENA que debían transportar a los pasajeros desde la T2 a la T4 tuvieron dificultades porque algunos de sus conductores no conocían bien el trayecto. El desorden generalizado causó el malestar de muchos viajeros, que protestaban también por la falta de información. Muchos de ellos presentaron reclamaciones por lo ocurrido. A la frustración general contribuyó el hecho de que todos los teléfonos públicos de la T4 estuvieran precintados sin posibilidad de uso. El despiste afectó a numerosos empleados de AENA e Iberia, que reconocían su desconocimiento de aspectos de la nueva terminal. Actores y mimos En medio de ese caos, grupos de mimos, músicos, actores y bailarines contratados por Iberia para celebrar el estreno intentaban interactuar con los usuarios. «En vez de tantos payasos podían haber contratado a personas que informaran», protestaba Salvador, que aseguraba haber esperado más de una hora por sus maletas. El desbarajuste no hizo mella en el optimismo de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que en medio del desastre aseguró que «todo está funcionando razonablemente bien» y consideró «normal» la cadena de fallos en el estreno. Álvarez sólo admitió que se estaban produciendo «pequeñas incidencias que se están solventando» y dijo incluso que «todo está funcionando mejor de lo esperado». La ministra pidió disculpas y reclamó comprensión a los usuarios, a los que recomendó que en los próximos días acudan al aeropuerto con más tiempo del habitual. La compleja operación de estreno de la nueva terminal supuso el traslado por una vía especial a la T4 de todos los aviones de Iberia y de más de 650 equipos de handling , en el mayor movimiento de equipos en los ochenta años de historia de la compañía aérea.