Comer flores, comerse el campo

Joaquín Merino MADRID

ESPAÑA

JUAN MANUEL TRILLO

Crítica | Gastronomía COMER EN ESPAÑA: Madrid Fusión 2007 Esta cumbre gastronómica crece y crece, sobre todo mediáticamente, y resulta imposible contarla aquí de pe a pa, pero resumiré sus «happenings» más destacados

18 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Yo he hablado con frecuencia en prensa, radio y TV, a lo largo de los años, de «paisajes nutricios», y es que, viajando sobre todo por el País Vasco, Cantabria, Asturias o Galicia, uno tiene la impresión, sobre todo si lleva gazuza, de que lo que ve se come: el pueblo marinero y hortelano de Combarro, bellísimo y asomado a la ría de Pontevedra, es para mí unos de los símbolos más perfectos de esta sensación: sus hórreos exhiben conjuntamente mejillones y calabazas... y la boca se nos hace agua del todo. Bueno, pues en esta quinta edición de Madrid Fusión el lema central camina por esos derroteros, comámonos la naturaleza, comamos flores, reivindiquemos el campo en la mesa. A mí todo esto me parece muy bucólico a la par que paradójico, porque estos chicos que mandan hoy en los fogones son los mismos que nos alejaron antes de la naturaleza y sus ingredientes con nitrógeno y moléculas, pero que conste que en esta ocasión les aplaudo. El caso es que ahí han estado Montse Estruch del restaurante El Cingle y Andoni Luis Anduriz del Mugaritz invitándonos a comer flores, bulbos, brotes y raíces, Quique Dacosta administrándonos aloe vera, que es tan sano, como ingrediente y Sergi y Javier Torres mostrándonos nada menos que «el aura de los alimentos». Otra de las facetas llamativas de esta edición fue la superabundancia de cocineros chinos. Uno de ellos, Shichuang Shandong, libró incluso un duelo de corte con mi amigo Ricardo Sanz, el mejor espadachín de ¡Spaña!, el D¿Artagnan español, y la sangre no llegó al río. La inmersión periodística en el certamen comenzó el domingo día 12 con una cena de ringorrango en La Broche que a algunos nos dejó bastante perplejos. Actuaban Elena Arzak, Valeria Piccini, Fátima Hal y Keiko Nagae, y el impecable riego vinícola corrió a cargo de la familia Martínez Bujanda. Harto más interesante, sabroso y alegre resultaría el lunes 15 el almuerzo que con el lema Perú, mucho gusto y oficiada por el chef Gastón Acurio, nos ofreció PromPerú en el restaurante El Chaflán. Ya los Piqueos a la Peruana que encabezaban el menú nos sumieron en el éxtasis, y el resto no defraudó. Además, compartí mesa con mi amigo Juan Mari Arzak, el Precursor, así como con los señores embajadores de Perú (ella, simpatiquísima e informadísima en temas coquinarios) y el locuaz presidente de la Cofradía de Catadores de Pisco del Perú. Otro evento curioso fue, el 16, la presentación de la Biodinámica, la viticultura del mañana , a cargo de Nicolás Joly y con vinos de 47 viticultores de toda Europa, entre ellos nuestros Peter Sissek (Dominio de Pingus) y e l very famous Alvarito Palacios (L¿Ermita), quien allí comparecía como impulsor de la viticultura orgánica desde 1994. Los vinos foráneos y biodinámicos que caté no me hicieron demasiado feliz: uno de ellos olía y no sabía a jerez, y a mí esas cosas me hacen muy poquita gracia. De modo que algunos de los periodistas presentes nos fuimos a cenar (dos veces) con Álvaro y sus huestes a El Landó y El Corral de la Morería. Todo very typical.