Urgente: se busca líder contra el presidente

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Los que mueven la silla al presidente popular, que son muchos y variados, no logran encontrar un nombre alternativo con solvencia.

25 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Si esto sigue así, acabaremos leyendo en los anuncios por palabras de los periódicos: «Urgente. Se busca líder contra Rajoy. Se gratificará». Los que mueven la silla al presidente popular, que son muchos y variados, no logran encontrar un nombre alternativo con solvencia. Mucho ruido, pero nadie da la cara.

En realidad, esa persona existe: se llama Rodrigo Rato. Pero el ex número dos de Aznar, despechado en su día por no ser el elegido como sucesor, y distante de Rajoy porque nunca contó con él, no acaba de decidirse. «No te equivoques. A Rodrigo Rato lo que más ilusión le hace en esta vida es ser presidente del Gobierno», nos dijo en su momento Manuel Pizarro. Pero su hora nunca llega. Antes tiene que ser presidente del PP, o que un presidente amigo le sirva en bandeja la candidatura.

Pero Rodrigo ni está ni se le espera antes del congreso. La cruda oposición a Rajoy, que ya tiene tintes de ensañamiento un tanto ridículo, necesita un candidato para dentro de pocos días. La lista de nombres es corta y desgastada. Esperanza Aguirre ya salió y se volvió a esconder, aunque siga disparando. Mayor Oreja ya usó sus dos misiles más preciados, María San Gil y Ortega Lara sin que Rajoy se desmoronara. Aznar, tal como anunciamos, debía salir y ya salió, pero no pasa de crear malestar y tiene escaso predicamento en este asunto «porque él es el que creó el problema al designar a Rajoy como sucesor», según un empresario esperancista. A menos que, alegando crisis total, se presentara él mismo, seguramente a perder contra Rajoy, o después contra Zapatero.

Costa, la bala trazadora

Los siguientes en la lista ya son de división inferior: Gustavo Arístegui, encantado de haberse conocido, y Juan Costa, acaso la bala trazadora de Rato. Tiene el mérito de haber dejado un gran sueldo por la política, pero eso no basta. Rajoy después no contó con él como portavoz parlamentario. La candidatura de Costa es lo que tendría más sentido: aún perdiendo, desde el sector crítico a Rajoy prepararía el desembarco de Rato en el siguiente congreso, a celebrar un año antes de las generales.

Si se lee solo la prensa de Madrid y se escucha la radio -especialmente la que dice claramente que «aquí el único que sobra es Rajoy»- se tiene la sensación de que Mariano está k.o. Pero después se reúnen los alcaldes y presidentes de diputación del PP con Ruiz-Gallardón, Teófila Martínez, Rita Barberá, Baltar, etcétera y la sensación es otra. Soraya Sáenz de Santamaría estaba reconfortada el viernes después de ese encuentro, porque los líderes de fuera de Madrid no están para insurrecciones en favor de no se sabe quién. Véase el globo sonda de María San Gil que fue jaleado en toda España, pero que pinchó en el País Vasco, donde obtuvo más abstenciones que votos a favor de sus propuestas, forzándola a retirarse.

Entretanto, diputados cercanos a Rajoy, indignados por los insultos de la radio misericordiosa, van filtrando datos sobre sus críticos. «Gustavo de Arístegui iba por Guipúzcoa y allí no lo quisieron. Mariano tuvo que forzar a la gente de Zamora para que lo aceptara de número dos y así se lo paga», sostiene el diputado interlocutor, que prefiere no ser identificado. Y añade: «A Eugenio Nasarre lo enviaron a Zaragoza y allí le cerraron la puerta. Al final se metió con fórceps en Jaén y ahora pide democracia interna. No es el más apropiado».

Con esa refriega en marcha, no hay espacio para colocar nada más en las páginas políticas en estos días. El lunes pasado pasó por Madrid Núñez Feijoo, pero lo tapó involuntariamente Rajoy porque, rompiendo las normas del acto, le preguntaron en público, aunque iba allí de invitado. El miércoles desembarcó Anxo Quintana con un discurso interesante, pero los micrófonos iban pidiendo opiniones sobre la espantada de Ortega Lara aquel día.

Solo Raimon, en la Complutense, tuvo llenazo. Cuarenta años después de aquel 18 de mayo en la ciudad universitaria, el cantante valenciano reunió a mil y pico de nostálgicos de la resistencia a la dictadura, incluida la ministra de Igualdad, Bibiana Aído a la que le faltaban por entonces ocho años para nacer.