Trabajadores y pacientes de un hospital de Madrid increpan a Esperanza Aguirre durante una visita

ESPAÑA

07 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las visitas a hospitales se han convertido en actividades de alto riesgo para los miembros del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Ayer fue la presidenta, Esperanza Aguirre, quien sufrió en sus propias carnes los abucheos e insultos que el consejero de Sanidad, Juan José Güemes, viene padeciendo desde hace meses cada vez que se desplaza a un centro hospitalario madrileño.

Aguirre y Güemes acudieron al hospital Puerta de Hierro, en Majadahonda, y allí los esperaban más de cien trabajadores del centro que, unidos a decenas de pacientes, increparon a la presidenta madrileña desde su llegada al recinto. Un acto que se pretendía emotivo, ya que la causa de la visita era celebrar el primer nacimiento de un bebé en las instalaciones, cuatro días después de la puesta en marcha de los paritorios, acabó deparando otro tipo de emociones.

Irregularidades

Los congregados, entre los que también había miembros de los sindicatos CC.?OO. y UGT ajenos al hospital, pidieron la dimisión de Aguirre y Güemes y acusaron a la presidenta madrileña de protagonizar «el mayor ataque a la sanidad pública». Según manifestaron a los medios algunos enfermos, el hospital ha sido inaugurado antes de tiempo y debido a ello en este momento solo hay 45 personas ingresadas a pesar de que cuenta teóricamente con 800 camas. En lo que afecta a los quirófanos, solo están en funcionamiento tres de los 25 previstos. Otras quejas de los afectados son la falta de enchufes en las habitaciones, de calefacción, de teléfono y de televisión. Además, según los trabajadores, los continuos fallos informáticos están afectando incluso a la programación de las medicaciones.

Muy distinta fue la versión de Güemes, que afirmó que los servicios «están funcionando correctamente, aunque haya problemas en el arranque como es natural». Aguirre, por su parte, lamentó el «espectáculo bochornoso, las broncas, las trifulcas callejeras y el constante acoso» de la oposición socialista a los miembros del Gobierno de Madrid.