De Cospedal vuelve a advertir de que la investigación interna está suspendida, pero no ha sido cerrada
05 feb 2009 . Actualizado a las 09:10 h.La tregua entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre no ha puesto fin a las hostilidades. Las declaraciones del primero dando credibilidad al espionaje a dirigentes del PP han sentado muy mal a la presidenta, que sigue insistiendo en que todo es un montaje y ha augurado que la comisión de investigación a la que dio luz verde no hallará responsabilidades políticas. Rajoy aseguró el martes que no se trata de rumores, sino que existen documentos que avalarían que ha habido espionaje. Lo que más indigna a los aguirristas es que refuerce las informaciones del diario que acusó al Gobierno regional de espiar a Manuel Cobo y a Alfredo Prada. El caso de Ignacio González es diferente, ya que es obvio que fue espiado y la Comunidad ha llevado el caso a los tribunales.
La respuesta que le dio ayer Juan Jose Güemes, secretario de Comunicación del PP de Madrid, traslucía el malestar de los aguirristas. «Yo no tengo la información de Rajoy», aseguró uno de los hombres de la máxima confianza de la presidenta, que en su día criticó muy duramente al periodista que firmó las informaciones sobre el espionaje. ¿Daba a entender Güemes que Rajoy sabe más de lo que dice sobre la trama? Ni lo aclaró ni avanzó en esta línea. En todo caso, Güemes aseguró que él no ha visto los documentos, pero «si existen, le puedo garantizar que el Gobierno de Madrid no ha elaborado, ni amparado, ni conocido la elaboración de ningún informe relativo a nadie».
Mientras, la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, volvió a advertir que la investigación interna del PP ha sido suspendida, no cerrada. Dicho de otra forma, si los resultados de la comisión parlamentaria no son satisfactorios, podría reabrirse, aunque descartó comprometerse. «Yo no tengo una bola de cristal; el trabajo está suspendido y está en sede parlamentaria y judicial, donde tiene que estar», aseguró. En esa misma línea se pronunció Manuel Fraga, quien aseguró que la investigación «no se ha cerrado», sino que se ha «encarrilado» hacia «donde se tenía que llevarla».
El líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, aseguró que el Ejecutivo de Aguirre «no es el de una derecha civilizada, sino que es un Gobierno facha». Y añadió que si la presidenta «sigue interesada en que la comisión de investigación tenga impedimentos para que se puedan esclarecer todos los extremos de esta presunta trama, Esperanza Aguirre es sospechosa».