Gobierno: suspenso en comunicación

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

A pesar de la última remodelación, de momento la percepción de que el Ejecutivo y el PSOE comunican mal sigue instalada en la opinión pública

02 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

«Tener que dar noticias malas todos los días es dramático, pero si encima se comunican mal el resultado puede ser catastrófico», se lamenta un miembro de la ejecutiva federal socialista, alarmado por la caída de la intención de voto en las encuestas. La noticia de que el PP puede alcanzar la mayoría absoluta en Andalucía estremece al PSOE, porque significaría una inversión de tendencia que costaría años o décadas recuperar. El ejemplo de la subida de la luz y la comparación con el café que hizo Miguel Sebastián es el caso estrella, pero, en general, este y otros dirigentes estiman que lo peor que hizo este Gobierno es comunicar.

Poco antes de la última remodelación, Ramón Jáuregui compartía que los portavoces estaban agotados, en el Gobierno, el partido y el Parlamento. Zapatero renovó a dos ( De la Vega y Pajín ), puso a dos excelentes comunicadores, Rubalcaba y Marcelino Iglesias , y dejó pendiente el relevo de José Antonio Alonso . Pero de momento la percepción de que Gobierno y PSOE comunican mal sigue instalada en la opinión pública. Y son los propios socialistas los más críticos.

Con una situación de fondo tan difícil como la impuesta por la crisis, la batalla de la comunicación es definitiva. Si se gana puede pasar cualquier cosa, aunque Rajoy asegure que vencerá contra quien se presente, sea Zapatero, Rubalcaba, Blanco o Chacón . Si se pierde, no hay esperanza para los socialistas. Y se diría que por ahora el PSOE no la gana, aún teniendo buenos comunicadores. Y Rubalcaba, el mejor. «Dios te hizo feo para que no fueras perfecto», le espetó cariñosamente Susana Díaz , del PSOE andaluz. Blanco es la revelación del equipo. Marcelino Iglesias, la novedad. Jáuregui, un refuerzo muy interesante. Ángel Gabilondo y Rosa Aguilar , aunque independientes, la reserva de lujo. Con esos portavoces potenciales y otros dirigentes como Antonio Hernando , Elena Valenciano , Pilar Alegría ... el PSOE podría plantar cara a los comunicadores del PP. La alineación popular tiene alta calidad, profesionalmente hablando: Rajoy es un excelente parlamentario; Sáenz de Santamaría es mucho mejor portavoz que Zaplana o Acebes ; De Cospedal y Javier Arenas dan la sensación de haber moderado su presencia como látigos del PSOE porque confían en ganar las elecciones en Castilla-La Mancha y Andalucía y quieren ocupar posiciones menos beligerantes. El látigo lo hereda González Pons , acaso el portavoz más brillante de los populares, aunque su ímpetu en declaraciones controvertidas en los últimos días («lo de Carlos Fabra ha sido un triunfo de la presunción de inocencia») pueda pasarle factura.

Cascos, a fuego lento

Lo que parece fuera de duda es que Rajoy maneja los tiempos y la estrategia con brillantez y la comunicación también es planificación. Tenemos indicios para saber que hace más de un año en la dirección del PP ya no se apostaba por Cascos en su empeño por convertirse en presidente de Asturias. Sus críticas a la secretaria general, Cospedal, y su altanería molestaban. Su vuelta convertido en barón territorial no era buen presagio. Pero haber cortado sus aspiraciones desde el principio hubiera supuesto una convulsión entre los populares ya que Cascos es el personaje histórico más relevante después de Fraga , el fundador, y Aznar , presidente de honor. Dominó el partido durante doce años.

Rajoy jugó a que no llegara a convertirse en candidato y así ha sido por más que Feijoo y Esperanza Aguirre le mostraran apoyo. La maestría de Rajoy es evitar su candidatura como si fuera obra de otros, con un proceso en que se coció a fuego lento su desprestigio y en las fechas menos lesivas para la imagen del PP. Cascos se despide desairado con el año, en plenas fiestas navideñas y en un día sin periódicos. Pasará al olvido sin más trascendencia que algún funeral aislado y alguna declaración de oficio.

La pregunta legítima, si se admite que tanto en el PSOE como en el PP hay un equipo interesante de comunicadores, es por qué el nivel del discurso político es tan bajo en España y crece la distancia entre política y ciudadanía. El PSOE, como fuerza de Gobierno, está desdibujando su discurso a base de tener que explicar decisiones impopulares. El PP, entretanto, ha reducido su discurso a una mera reclamación de elecciones anticipadas. O el 2011 nos trae un cambio de guión, con capacidad para generar esperanza, o la ciudadanía seguirá distanciándose de la política.